El modelo argentino muestra fuertes fisuras internas y la lógica del piquete se traslada al frente económico
En una época donde la diversificación de las cadenas productivas e interrelación de los procesos de generación de valor son esenciales para el desarrollo de nuestros países de base agroindustrial, las distintas e históricas corporaciones recrean escenarios ya hace décadas perimidos.
La lucha por el excedente no es nada nuevo pero lo absurdo de este conflicto, que ya lleva prácticamente dos semanas, es que el mismo se manifiesta cuando la economía argentina crece de manera inusitada por mas de 6 años consecutivos. La producción del vecino país se triplico en ese periodo de tiempo pasando de 69 a 95 millones de toneladas.
Por un lado los productores rurales por otro los núcleos de poder vinculados a la vida urbana, cámaras y sindicatos como el de los transportistas que dirige el oficialista Moyano
Las cuatro principales gremiales rurales protagonistas de las protestas, con piquetes como ya es la norma , ratificaron la continuidad del paro sectorial «ante la falta de respuestas positivas del gobierno nacional».
El nudo del asunto se encuentra en la fuerte resistencia que genera un nuevo aumento de las retenciones como condición para levantar el paro. A su vez , y en una escalada del conflicto la
Piquete contra piquete
Fedecámaras convoca a un «contra-paro» a través de su titular de Fedecámaras, Ruben Manusovich, convocó a comerciantes y consumidores a llevar a cabo un «contra-paro» de 72 horas , en rechazo a la medida de fuerza que llevan adelante las entidades agropecuarias.
Este contra-paro, que se asemeja al contra piquete de los trabajadores, pero nosotros junto a asociaciones de consumidores vamos a acompañar este contra-paro el campo no comprando productos que estén inflados como resultado de la poca oferta», dijo Manusovich.
Tras calificar de «grotesca» a la protesta del campo, el vocero advirtió que la medida va a «producir desabastecimiento y hará aumentar los precios en forma artificial». En ese sentido, manifestó que «solicitamos al gobierno nacional aplicar la ley de abastecimiento; esta declaración de boicotear tiene significado de acompañar las decisiones del gobierno nacional», agregó.
Pero aplicar la Ley de Abastecimiento supone militarizar el conflicto, además se trata se trata de una normativa del año 1974 que permite decomisar alimentos y detener a los principales dirigentes de la revuelta rural.
La raíz del asunto esta situada en la retenciones que el gobierno de Cristina Kirchner impuso a los productos de exportación argentina ( los mismos que los nuestros en términos generales) y busca que las cotizaciones internacionales de estos productos se trasladen al mercado interno (como sucede aquí), lo que supone pérdidas, o lucro cesante a los productores rurales que quieren aprovechar el ciclo de mayor demanda a precios altos para colocar su producción. Por el otro lado gobierno incluido, señalan que el que no intervenga más en materia de retenciones significaría una escalada de dichos precios. El kilo de carne, que actualmente está entre 10 y 20 pesos en los 13 cortes populares, pase a costar entre 80 y 100 pesos; el kilo de fruta entre 20 y 30 pesos; la leche alrededor de 5 a 10 pesos; y el pan entre 15 y 20 el kilo».
«Desde Fedecámaras creemos las retenciones dan precios razonables a los exportadores», agregó
De uno lado y del otro se cruzan argumentos, ninguno con visión de país. Diversos analistas de corte liberal en lo económico sostienen que en el mediano plazo esto genera un desestímulo a la producción, por el otro se indica que como las expectativas de los volúmenes de producción están cifrados en virtud de las demanda externa tal extremo es poco probable
Fedecámaras marchará el jueves próximo a la sede central de la Sociedad Rural Argentina, junto con organizaciones sociales cercanas al gobierno.
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