Respuestas. Anticipándose al contagio

Explotar el único diferencial disponible

La precipitación del riesgo regional inducida por el tipo de salida que pareció adoptar la crisis global, la semana pasada, debería estar provocando la búsqueda de algunas disposiciones con fuerza de ley capaces de mejorar la extrema vulnerabilidad estructural que caracteriza al país frente a contingencias de mayor riesgo. Las mismas deberían anteponerse además a la propensión de hiperregular y cerrar a la argentina

En las próximas horas, la atención de los tomadores de decisiones gravitantes en Uruguay se correrá del foco norteamericano a la región. En Brasil se ha desatado una especulación fuerte sobre su moneda y la sustentabilidad del modelo ubicado ahora en un entorno muy complicado. Uruguay ha vivido parte importante del último quinquenio haciendo las cosas bien bajo el paraguas de la nueva seguridad brasileña. Ahora ese paraguas no luce tan sólido. Brasil ha reingresado en un estadio de mucha especularon. Entre el martes y el miércoles, previo al feriado, se perfiló una salida a la crisis norteamericana que, dentro de casa, agrega urgencia a este tipo de reflexiones. Para no aburrir con datos, alcanza con informar que, entre octubre y el pasado 5 de marzo, el índice más representativo del precio de los commodities ­19 productos primarios­ había aumentado un 30%. En la última semana ese mismo índice mostró una caída del 10%. Una subcanasta de productos agropecuarios ha caído más que el promedio del índice.

Y dentro de ella, los commodities de clima templado que se comercializan en Chicago han caído más que los metales y los softs tropicales comercializados en la bolsa de futuros de Nueva York. Esto tiene una lectura uruguaya del riesgo propio y una más importante vinculada a la razón de la nueva especulación con la estabilidad brasileña.

 

Apuntalando los cimientos propios

Uruguay está recorriendo una larga y empinada cuesta en procura de superar una vulnerabilidad extrema, de carácter estructural, y que sólo puede recorrerse más rápido en dos hipótesis de trabajo: a.- una asociación política con espacios internacionales más amplios y definidos que el actual ­por el absurdo y para simplificar, por ejemplo: contratos nuevos con EEUU/Europa o Venezuela/Argentina… O, b ­un fortalecimiento de reglas capaz de sorprender y acumular confianza interna y externa en la capacidad de administrar una independencia aún más subrayada del país en tiempos turbulentos.

Los mercados anticipan circunstancias adversas ajustando sus precios y proyectos a su visión de lo que acontecerá con bastante impredicibilidad. Sin embargo, lo que si sabemos es que ese ajuste es bastante más brusco, defectuoso y caro cuando esa anticipación de los riesgos se realiza en o sobre la periferia del sistema.

 

O sea en casa.

Leyes en vez de toqueteos  reguladores

Si la hipótesis a) no es de recibo ni está disponible y en todo caso no la decidimos sólo nosotros, resta la b). Esta supondría acuerdos extrapartidarios capaces de impulsar dos o tres normas que más allá del efecto concreto que produzcan en la realidad inmediata, sean suficientes para demostrar la capacidad de percibir adecuadamente el viraje y anticiparse a sus efectos. Estas iniciativas no deberían contrariar en demasía la sana competencia electoral. Sobrepuesta a esa campaña ya iniciada, debería poder votarse una norma fiscal útil para descomprimir la conflictividad actual y asegurar equilibrios más sólidos; la consolidación del espacio donde se articula la discusión sobre la política económica y monetaria, desglosando los artículos respectivos del proyecto de modificación de la Ley Orgánica del BCU, que no será votado en esta administración; y, finalmente, el impulso necesario para votar la ley de quiebras y reestructura empresarial. Eso podría ser suficiente para neutralizar y revertir, quizás, un principio de desequilibrios; más que por los contenidos de la iniciativa, por la madurez y la capacidad diferencial de utilizar la aptitud de una democracia más sólida y apta que la del resto de la región y la del resto del continente.

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