Proponen la nacionalización de la banca
La nacionalización de la banca, un viejo concepto que reaparece ahora, en el marco de la que se considera ya la mayor crisis desde la segunda guerra mundial, como la única manera de poner fin al descalabro generado tras la eclosión de la burbuja financiera.
En efecto, el economista Nouriel Roubini, uno de los más renombrados especialistas, que ha ganado gran notoriedad al ser de los primeros en prever el desencadenamiento de la crisis tal cual se está viendo en estos días, y por la crudeza y literalidad de sus afirmaciones, acaba de señalar que las medidas anunciadas y puestas en práctica por la Reserva Federal (FED) y por el gobierno de Estados Unidos, para mitigar los efectos demoledores que la crisis financiera viene tendiendo sobre algunos de los bancos más comprometidos con las hipotecas basura.
Hace unos días, mientras se anunciaba la apertura de una ventanilla cargada con 200 mil millones dólares para que los banco se asistan de liquidez, el presidente de la FED Ben Bernanke, sugería como solución, la condonación de parte de las deudas que pesan sobre la vivienda de millones de familias estadounidenses. Pues al momento actual, muchas de las hipotecas valen bastante más que las mismas viviendas y, ante un horizonte, de más que factible recesión de la primera economía del mundo, lo más probable es que la morosidad e incapacidad de pago se generalice.
En este escenario, donde todos auguran más víctimas, como el recientemente absorbido Bear Stearns, es que Roubini señala que la única alternativa para impedir que otras entidades financieras vayan a la quiebra, es nada su nacionalización, una medida que el especialista estima puede alcanzar un costo entre el 7 y el 20% del PBI estadounidense, una cifra sideral.
Este anuncio de uno de los más respetados economistas de ese país, donde la cultura del libre mercado es una institución nacional, sirve de indicador para hacerse una idea cabal de lo grave de la situación y lo profundo de la crisis.
El colapso de Bear Stearns, la quinta entidad de EEUU, refleja que el tamaño ha dejado de ser una garantía para mantenerse a salvo de los excesos cometidos por algunas entidades en los últimos años. Su elevada exposición a los créditos de alto riesgo, un negocio que ha proporcionado jugosos resultados a la banca americana, ha puesto ahora en jaque a todo el sector. Algunos expertos comienzan a apuntar, ya que se trata no sólo de una crisis de confianza sino de solvencia, por lo que las medidas excepcionales puestas en marcha por la Fed serían insuficientes para salir de la actual situación.
Por esto, varios analistas estiman que el camino inevitable para sortear la crisis no puede ser otro que la socialización de las pérdidas, teniendo la reserva Federal que hacerse cargo de gran parte del pago. Advierten a su vez que estas medidas para que sean efectivas deberían implementarse de inmediato.
No obstante la mayoría de los especialistas coinciden en que lo peor está por venir. El saldo en números, por ahora parcial, de la crisis, que lleva ya más de ocho meses, es contundente y evidencia la magnitud de la misma, la banca internacional ha perdido 632.000 millones de euros de capitalización entre el 19 de julio y el pasado jueves. Los números que cifraban la exposición del sector financiero a las hipotecas subprime y otros préstamos de alto riesgo en unos 400.000 millones de dólares también han quedado obsoletos y ahora nadie se atreve a estimar cuánto representan en falta esos papeles de dudoso cobro y rentabilidad ya nula.
Roubini
Economista, 50 años, profesor de Economía y de Negocios Internacionales de la Universidad de Nueva Cork.
Asesor económico de la Casa Blanca durante 1998 y 1999 durante la administración de Bill Clinton. Fue también asesor del director del departamento del tesoro norteamericano entre 1999 y 2000.
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