La invisible tarea de la mujer rural
En una oportunidad entrevisté a Teresa, regresaba de una jornada con mujeres del departamento de Tacuarembó. Su voz casi temblaba con la emoción, trasmitía el desamparo que había recibido de las mujeres rurales del norte del país que luchan contra la soledad, el aislamiento y la invisibilidad del trabajo femenino rural.
Buzzalino reflexionó sobre la jornada que se celebra: «no somos muchas las mujeres rurales, según la estadística somos el 23%, pero estamos luchando para que el trabajo de la mujer salga de la sombra».
El contacto con las mujeres rurales de nuestro país es conmovedor, porque «es la soledad, la impotencia, el querer hacer y no saber qué y eso se repite a lo largo y ancho del país, aunque al norte del Río Negro la situación es peor».
Buzzalino dijo que en los programas de desarrollo productivo hay carencias, «el mensaje es imparcial, no hay nada que diga que las mujeres no puedan, pero no hay ningún programa específico que ayude a las mujeres rurales a salir adelante» dijo.
Unión
La AMRU fue fundada en el año 1994, en un congreso que se realizó en Paso de los Toros, pero sus comienzos fueron unos años antes. Contó la productora que la dra. Rosario García, que trabajaba como veterinaria en Míguez actualmente es la coordinadora de AMRU fue la que empezó con la actividad de vincular a las mujeres rurales. «Era en la época que dejó de funcionar el ingenio azucarero de Rausa. Ella veía el aislamiento de las mujeres y la posibilidad de aportar a la economía familiar, armó los primeros grupos de mujeres que dieron origen a la asociación» recordó.
Ayudar a encontrar salidas que aporten dinero, generar proyectos que aumenten la autoestima, y mitigar el aislamiento de las mujeres del campo, son alguno de los objetivos de la organización.
AMRU ofrece capacitación y ayuda a «abrirnos la cabeza y darnos pautas para encontrar caminos nosotras mismas. Conocer tus derechos, saber hasta donde podés llegar y capacitarse para llegar» afirmó la dirigente.
En la actualidad hay grupos de mujeres rurales en todos los rincones del país y AMRU nuclea a más de 2.000 mujeres.
A veces las mujeres realizan un esfuerzo importante para poder reunirse, contó Buzzalino: «Me acuerdo del taller que hicimos el año pasado en Salto, algunas tuvieron que viajar 120 km en la caja de un camión; son mujeres que trabajan la lana, la tiñen, la cosechan e hilan, es conmovedor ver los sacrificios que hacen, la necesidad de comunicar lo que sienten, el aislamiento en que viven, a veces acontece que están solas por tres meses durante la esquila y se quedan sosteniendo la casa, la crianza de los hijos» dijo.
Local
En el mes de diciembre AMRU abrió un nuevo local en el Mercado de la Abundancia en Montevideo, que dijo Buzzalino que está trabajando muy bien, «la marca Delicias Criollas tiene distribución en los supermercados, «todos son productos habilitados, tienen alto grado de calidad ya que nosotras podemos competir con calidad y no con volumen».
Internacional
Los problemas de las mujeres rurales son comunes a toda América Latina, «la raíz del problema es la misma en todos los países, el aislamiento y la invisibilidad del trabajo de la mujer, a veces es triple jornada pero como no tenés un recibo de sueldo, es invisible, es una obligación, lo tenés que hacer porque sos la mujer de la casa. Muchas veces el integrante masculino va a una reunión de noche pero, si es la mujer la que va, la cosa se complica y hasta no está bien visto que concurra, el tema es muy complejo pero estamos en camino» .
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