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Nuestro Banco Central decidió ayer mantener la Tasa de Política Monetaria en 7.25%, un día después que el Banco Central de Europa hiciera lo mismo, al igual que dos días antes lo hiciera el Copom brasileño. La diferencia es que, tanto la tasa del BCE 4%, como la del BCB 11.25% son sustancialmente mayores que la inflación anual europea y brasileña: 3% y 4.7% respectivamente. En Uruguay la tasa del BCU es negativa frente a una inflación cercana al 8%.
Los bancos centrales, incluyendo los asiáticos, utilizan la política monetaria con una agresividad a la cual ya se han acostumbrado y comprenden los ciudadanos. En Uruguay somos más cautos y distraídos. El Banco Central es un poco más sensible a las necesidades del nivel de actividad y la competitividad de corto plazo que el resto de los reguladores monetarios, más obligados en general por su misión constitucional a abstraerse de los eventuales impactos de corto plazo sobre el nivel de actividad que conlleva una política monetaria «dura» y responder sin concesión alguna a las amenazas de la inflación. Estamos, casi, casi, en la misma excepción de la FED. Ahora, el banco central norteamericano se encamina a mejorar el nivel de actividad sin importarle demasiado, en apariencia al menos, los crecientes riesgos inflacionarios.
La confusión que está generando la FED con su extraordinaria «sensibilidad» a los daños económicos y del sistema financiero, está generando confusión y una especulación abierta sobre la moneda norteamericana El regulador norteamericano está cerca de salirse de «los fundamentos» y no tiene problema alguno en desparramar inflación sobre todo el mundo.
En ese contexto internacional muy incierto devaluación, inflación y estancamiento norteamericano con contagio global el Copom uruguayo decidió ayer aguardar un poco más para tomar decisiones más fuertes.
El mantenimiento de la tasa en el 7.25% es hasta dónde llegó el BCU ayer la prensa especuló mucho y fuerte en la previa, respecto a una eventual baja de la tasa. En ese contexto difícil hay que aceptar la decisión del Copom. No es mucho, ni poco. Es lo que hay.
El comunicado del BCU es formal y previsible.
Hay un matiz frente a los similares de meses atrás: ahora el Copom no sólo indica que es en el área de la productividad salarios, producción, inversión, dónde se jugará la estabilidad. El BCU advierte explícitamente, partiendo de esa situación externa tan incierta y riesgosa en sus desenlaces: «El impacto de esas tendencias sobre los términos de intercambio de la economía uruguaya, debería constituir un elemento importante en el contexto de la negociación salarial, a fin de no introducir efectos indeseables sobre la evolución de los precios y el empleo.»
Veremos como nos va con esta cautela. Mientras tanto, el BCU ratifica su compromiso y pide confianza. Mantiene la tasa y no aprieta.
//blogs.montevideo.com.uy/Jauri
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