Crece demanda de trabajadores
El mercado de trabajo continúa dando señales positivas de expansión en consonancia con el desenvolvimiento de la economía en su conjunto. Así lo confirma el incesante crecimiento de las solicitudes de empleo por parte de las empresas.
En efecto, la demanda de trabajo por parte de las empresas, volvió a experimentar un nuevo incrementó del 0,4% durante el pasado mes de febrero. Así lo constata la evolución del índice Ceres de demanda laboral (ICDL) que registra las solicitudes de empleo. Con esta última medición se completan dos años consecutivos de expansión de la demanda de empleos. Lo cual es un indicador de la tendencia que viene mostrando la economía en cuanto a la creación de puestos de trabajos. Cabe no obstante señalar que las solicitudes de empleo no son exactamente trabajos efectivamente logrados, y por supuesto no todas las solicitudes refieren a nuevos puestos sino a la natural friccionalidad del mercado de trabajo, determinado por los cambios. De todos, este indicador tiende a acompañar el nivel de empleo en la economía, con lo cual permite visualizar con relativa certeza el comportamiento del mercado de trabajo.
Cifras desestacionalizadas de empleo
A su vez el informe presenta desestacionalizadas las últimas cifras oficiales publicadas, pues indican que el nivel de empleo descendió 2,9% en el mes de enero respecto a diciembre. Sin embargo, cuando las cifras se corrigen por factores estacionales, en el mes de enero se observa un incremento del empleo de 0,2% respecto a diciembre .
Por su parte, la tasa de desempleo aumentó de 7,7% a 8,8% en enero respecto a diciembre. No obstante, al corregir las cifras por factores estacionales, se observa una reducción en la tasa de desempleo en el mes de enero respecto a diciembre de 8,5% a 8,4% .
De la cantidad a la calidad
Otro aspecto que comienza a tener una ponderación cada vez más relevante en el análisis del mercado de trabajo, es el relativo a la calidad de los empleos que se vienen creando. Tanto en lo que refiere a las condiciones del trabajo propiamente dicho, como ingreso y horarios, así como en lo que refiere a la formalización del mismo, considerando los derechos y aportes sociales.
La feliz tendencia a la baja del desempleo dejar aflorar otros problemas, pues se comienza a rozar el llamado núcleo duro o desempleo estructural que muchas veces no depende estrictamente del volumen de la demanda de trabajo sino que guarda relación con procesos sociales más complejos, que determinan o bien la pérdida de la cultura del trabajo, la falta de capacidades y calificación mínima para las tareas que se demandan, así como la consolidación de estrategias vitales informales, que aunque carece del escudo de protección que da la formalidad, garantizan mejores ingresos que buena parte de los trabajo de baja calificación que se ofrecen en el mercado. Hacia estos sectores se apunta con el nuevo plan de equidad a través de varios de sus programas. A estas complejidades debe agregarse la asimetría que existe en varios sectores entre la demanda solicitada por las empresas en determinados rubros, con la calificación de oferta disponible. El caso paradigmático es el del rubro de los analistas y programadores de sistemas, donde el desempleo es prácticamente nulo y la demanda por parte de las empresas no deja de crecer.
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