Un lugar donde "no hay nada para hacer"
El productor Diamantino Da Costa dejó su arado tirado por caballos y atendió a LA REPUBLICA para explicar que «estoy tratando de plantar un poco de maíz y poroto, nos habían prometido un tractor que venía pero no apareció nunca y tenemos que luchar con lo que tenemos». «A mí me mataron 6 vacas lecheras y 45 lanares pero yo no tenía los animales para negocio sino que vendía la poca leche que sacaba», agrega especificando que «si bien dicen que nos pagaron un poco más, a nosotros no nos sirve eso, porque vivíamos de lo que producíamos». «Creo que todos estamos esperando los 300 dólares que anunciaron pero hasta ahora no sabemos en que va a dar eso; para mí me sirve porque peor es que no agarre nada». Sobre el dinero que recibió por la venta de los animales, confesó que «tuve que gastar algún peso porque tenía cuentas para pagar».
Por su parte, Susana de Oliveira dijo que «lo más difícil es pensar en el futuro porque uno no sabe si seguir en lo mismo o hacer otra cosa y qué cosa hacer» porque «es bravo empezar todo de nuevo y que vengan y terminen con todo otra vez». «Tuvimos que comprar calzado para los niños, alguna cosa que no haya venido en la canasta o no alcanzó como alguna verdura y frutas para los niños y tuvimos que gastar de la plata de los animales porque no teníamos de dónde sacar».
La señora explicó que además la situación generada les cambió la vida cotidiana ya que «no hay nada para hacer. Llega la tarde y uno charla y se pregunta qué hicimos hoy y la respuesta es nada». Entiende que «habría que inventar algo: coser o alguna cosa porque antes uno se levantaba temprano y trabajaba todo el día, con las vacas, los ‘guachos’ (terneros), los chanchos y las gallinas que fue lo único que nos quedó».
En relación a la ayuda recibida indicó que «aunque sea 100 dólares para nosotros ya sirve, porque hay cosas que comprar, ahora por ejemplo los gurises están sin túnica y siempre hay gastos».
Ante una consulta de LA REPUBLICA si iniciarían acciones legales para reclamar por las pérdidas que han tenido, más allá de los animales, «por un lado pienso que sí, que tendríamos que hacerlo pero por otro tenemos miedo porque nos dicen que si nosotros presionamos mucho a la gente de arriba parece que ellos nos van a dejar de ayudar, y va a ser peor y no nos van a dar nada», insistiendo en que «nos han dicho que no podemos presionar».
Apuntes de interés
Para muchos resulta difícil comprender la relación que se genera entre el hombre de campo y los animales, en predios chicos como los de Colonia Rivera. Algunas anécdotas recogidas por los propios tasadores ilustran esa situación. Uno de los casos más llamativos fue el de un niño que escondió un ternero en el ropero de su casa «vestido y todo» para que no lo mataran. Los tasadores se dieron cuenta ya que la vaca (madre del animal) no podía ser «tropeada hacia la fosa y sólo rondaba la casa». Otro caso parecido ocurrió con un productor entrado en años al que se le hizo notar que faltaba una vaca. Era la «Rosita» que «mi mujer la llevó para el cuarto porque no la voy a dejar matar». Sólo después de que el tasador le hiciera una oferta más tentadora por ese animal, accedió a que se llevaran «a la Rosita».
Una señora que hace 60 años está en la zona, vive de la ayuda de los vecinos ya que «no tenía animales pero sí ganado a pastoreo, pero ahora mataron los animales y ya no puedo cobrar por eso». En tanto que otro productor confesó: «Yo no entiendo nada, cuando nos estaban matando las vacas, el ministro dijo que iban a pagar el lucro cesante y después dijeron que no estaba en la ley, ahora nos anunciaron los 300 dólares y parece que tampoco viene».
«No me arrepiento»
Ique Arbiza, el productor en cuyo predio se detectó el primero de los tres focos que aparecieron en Colonia Rivera volvió a asegurar que «no me arrepiento de nada porque sé que actué a consciencia». Sobre las afirmaciones de Batlle hacia su persona indicó que «no sé qué decir, a veces uno se equivoca». Finalmente, ante una pregunta en torno a que si tuviera que volver a denunciar un caso, lo haría respondió: «No sé; entraría en una duda, por lo que tuve que soportar, aunque de repente fue porque era el primer caso y no se esperaba».
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