¿Qué hacer con el excedente?
Esta aceptación mediocre de la inexistencia de un mercado real de valores tiene una dimensión que, entiendo, es difícil de comprender y valorar para la enorme mayoría de la población. ¿Qué tiene que ver con la vida de las familias y del ciudadano «de a pie» que tengamos dos Bolsas, o monumentos de ineficiencia capitalista, carentes de regulaciones, estímulos y promoción más o menos cercanos, a los de un país en serio? Todo.
Esa es la respuesta que no voy a intentar siquiera desarrollar. Esta es una columna rabiosa y en tanto breve. Lo que colinda naturalmente con cualquier intento, ya de por sí difícil de explicar cuales son las relaciones virtuosas que se establecen entre excedentes económicos, logrados con enorme esfuerzo, y las necesidades de financiamiento de largo plazo que tienen los emprendedores. Sin que éstos tengan que ser premiados con zonas francas, o reservas de mercado o protegidos desde una legislación de quiebras típica del país de los vivos.
Esta es una reflexión dirigida especialmente a quienes deberían esforzarse por imaginar como podría sustentarse un modelo de desarrollo en el capitalismo sin que se acepte el capitalismo. Apetencia que no sólo reclama el esfuerzo y la honestidad de la izquierda en el gobierno, sino que intenta vincularse a la razón íntima de los empresarios en serio. Los trabajadores se incorporarán en esa discusión de propuestas e intercambios inteligentes si ella se dinamiza y ocupa espacios o se concreta en proyectos más agresivos. De otra manera este país va a ceder soberanía progresivamente, y en proporciones insoportables. Sería ése el escenario en el cual, empresas, inversores y ahorristas operen directamente en los mercados de San Pablo o del Norte, aún con sus riesgos consecuentes. Ellos pueden ser evaluados. Lo que no es posible es seguir en la esquizofrenia de imaginar que se puede sustentar la inclusión y recrear un país habitable con un mercado de valores en el cual lo único que se transa es deuda pública bonos locales esencialmente porque la mayoría de los globales se comercializan en las bolsas internacionales.
En la discusión de los foros globales, algunos recientes realizados en Uruguay, América Latina está siendo analizada desde una serie de vectores de investigación y proposiciones. En las líneas de los cuadros y gráficas que evalúan la propensión a tomar riesgos y hacer transparente el manejo del capital o lograr otras rentabilidades, incluyendo las sociales, en esos lugares ocupados por los mercados de capital, Uruguay no figura. Paraguay y El Salvador en cambio sí, y con suceso en este último caso.
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