Bancos, ahorristas e inversores, frente a nuevos dilemas
Antes de que se precipitara la fase actual de la crisis financiera norteamericana, los bancos residentes en Uruguay nacionales y extranjeros- tenían el 24% de sus activos invertidos en EEUU, algo más de US$ 3.000 millones. Otro 7% del activo total de los bancos regulados estaba colocado en Europa, un 4% en el resto de América y un 66% de los activos permanecían colocados dentro de fronteras.
Una vez desatada la crisis en el centro del sistema financiero, la expansión de la política monetaria reafirmada el jueves por Ben Bernanke ha inducido una fuerte caída de las tasas de interés, particularmente en los segmentos de mayor disponibilidad, o sea allí dónde los bancos residentes en Uruguay mantenían sus colocaciones más rentables.
Las ganancias acumuladas en los tres primeros trimestres del año pasado, corregidas en el análisis del BCU ascendían a los US$ 338.5 millones, duplicando prácticamente las ganancias luego de pagar impuestos logradas por los bancos en el correr del mismo período de 2006.
Prácticamente, el ciento por ciento de estas ganancias resultaban de la suma de los intereses cobrados por las colocaciones externas y el crédito al consumo o social según la cartera de cada institución. Ahora, la reducción de las tasas de interés, del orden ya de un 1% para las colocaciones en el exterior y en vías de reducirse aún más, genera una reducción de mucho impacto en los ingresos de un sistema financiero local que tiene costos fijos considerables. Por ejemplo los salarios indexados con inflación más recuperación real, más los costos de servicios no transables demandados por la operativa bancaria.
El nuevo dilema de los bancos
Recortada la fuente de ganancias provenientes de las colocaciones externas y con un previsible incremento de los costos en dólares de su operativa, los bancos residentes se enfrentan al dilema de tener que elaborar nuevos planes de negocios en un escenario fuertemente competitivo. Efectivamente, las negociaciones en curso para la venta del Banco Comercial coloca el tema de la concentración del negocio como un desafío nuevo en un sistema que mantiene fuertes barreras a la entrada y salida.
Sin poder intervenir en la formación de las tasas de interés «externas» los bancos procuraran establecer un cierto piso para que no caigan en demasía las tasas de sus colocaciones internas.
Los esfuerzos de los bancos para reequilibrar las cuentas de los mismos van a contravenir los objetivos de la política monetaria cuyo diseño presupone un incremento de las bajas tasas pasivas.
Por otra parte, los bancos van a intentar mantener sus tasas activas enfrentándose en este caso al riesgo de perder posiciones frente a la mayor competencia que sobrevendrá en la industria financiera en los próximos meses.
Los ahorristas e inversores locales
Un enfoque diferente caracterizará la visión de los ahorristas e inversores locales enfrentados a mayores incertidumbres por sus colocaciones externas y una reducción global de los ingresos reales provenientes de sus ahorros e inversiones.
La complejidad del manejo del excedente productivo y la acumulación del ahorro nacional no está hallando respuestas adecuadas en la oferta bancaria actual.
A todo esto, se suma ahora un eventual incremento de las incertidumbres derivadas de cómo afectará la mayor inflación externa y los componentes propios de la nacional -salarios y recomposición de márgenes empresariales- el valor real del rendimiento de sus depósitos e inversiones.
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