Fondos soberanos. Al asalto de los bancos de Wall Street

China quiere quedarse con los bancos de Estados Unidos

Morgan Stanley anunció ayer que el grupo China Investment Corporation (CIC) le aportaría 5.000 millones de dólares para ayudar a restablecer sus fondos propios, afectados por su exposición al mercado de crédito inmobiliario de riesgo («subprime»).

En efecto, el banco se vio obligado a contabilizar por pérdidas y ganancias 9.400 millones de dólares de activos en el cuarto trimestre de su ejercicio 2007 (concluido a fines de noviembre), lo que equivale a la quinta parte de su capitalización bursátil.

China Investment Corporation (CIC) es el fondo soberano creado por las autoridades comunistas de Beijing para administrar una parte de sus colosales reservas monetarias.

La sociedad, creada oficialmente este año, cuenta con un poder de fuego de más de 200.000 millones de dólares y ya invirtió 3.000 millones de dólares en el fondo de inversiones Blackstone.

La inversión del grupo chino puede permitirle en el futuro hacerse de 9,9% del capital del Morgan Stanley, pero se comportará como inversionista pasivo, aseguró el banco. CIC no está interesada en adquirir derechos de administración del banco, y mucho menos designar el administrador, añadió.

Este esquema está destinado claramente a dorarle la píldora a las autoridades estadounidenses, que podrían preocuparse si un activo tan estratégico del país cae en manos extranjeras.

En el último número de la revista Foreign Affairs, el secretario adjunto del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, Robert Kimmitt, mencionaba los riesgos que representan los fondos soberanos para la seguridad nacional de su país.

«Estas preocupaciones no se deben sólo a los casos en que los fondos soberanos obtienen formalmente una participación de control en una compañía, sino también cuando un inversionista puede obtener una representación en el consejo o derechos de voto superiores a su participación; en resumen, todo aquello que vaya más allá de una inversión pasiva».

El recelo de Kimmitt se puede explicar por la multiplicación reciente de los salvatajes de bancos por fondos soberanos extranjeros.

Otro de los grandes nombres de las finanzas estadounidenses, Bear Stearns, anunció en octubre un acuerdo con el banco chino Citic, que le da, potencialmente, hasta 9,9% de su capital.

El banco internacional Citigroup, por su parte, recibió un aporte de urgencia del fondo de inversiones del emirato de Abu Dhabi por 7.500 millones dólares.

Otra víctima ilustre de la crisis de las «subprime», la Union des Banques Suisses (UBS), tuvo que recabar 13.000 millones de francos suizos, de los cuales 11.000 millones fueron suministrados por el fondo del gobierno de Singapur (Government of Singapore Investment Corporation) y 2.000 millones de dólares por un inversionista anónimo de Medio Oriente.

El mundo tiene hoy unos 40 fondos soberanos, cuyos activos están evaluados en alrededor de 2,5 billones (millones de millones) de dólares.

Estos fondos se desarrollarán a un ritmo de un billón de dólares por año, según una estimación postulada en ese mismo artículo por Kimmitt.

Algunos analistas dicen que estos fondos pueden alcanzar entre 10 billones y 15 billones de dólares hacia 2015, cifra comparable con la capitalización acumulada de las cinco mayores empresas estadounidenses, que actualmente es del orden de 12 billones de dólares.

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