De un negocio que mueve en el mundo U$S 27 mil millones, Uruguay participa con el 0,7%

Aconsejan la búsqueda de nuevos mercados para lácteos

En 1999 se exportaron productos lácteos por un valor de U$S 157 millones, absorbiendo Brasil el 55% del total (U$S 87,2 millones). Hay que tener en cuenta que antes de la devaluación del Real, en 1998, Brasil compró lácteos a Uruguay por U$S 124,2 millones. En nuestro país el 60% de los productos lácteos, medidos en litros equivalentes, se exporta y el 40% restante está dirigido al mercado interno: la mitad como leche pasteurizada y el resto en subproductos.

La realidad industrial láctea nacional muestra que el sector ha tenido una importante incidencia en toda la cadena productiva, ya que miles de productores lecheros de todo el país tienen como principal salida este sector. No obstante, hay que destacar que Uruguay se destaca por pagar un menor precio por la materia prima, solamente equiparable con Irán, Nueva Zelanda y Argentina. Promedialmente un productor uruguayo cobra 15 centavos de dólar por litro de leche, mientras que en Japón se paga 4 veces más (60 centavos) y en Alemania y Estados Unidos supera los 25 centavos. El estudio de la CIU señala con respecto a este punto en particular que los países de Europa utilizan políticas proteccionistas, con el agregado de la aplicación de aranceles de 100% en Estados Unidos, Europa y Japón, mientras que en la región del Mercosur esos aranceles se sitúan en un 20%.

Incidencia mundial

En 1998 las exportaciones mundiales de lácteos alcanzaron 27 mil millones de dólares. De ese total, las ventas de Uruguay representan en el contexto internacional el 0,7%. Como señalábamos, el principal comprador es Brasil. Las importaciones de lácteos en esta vecina nación pasaron de 170 millones de dólares en 1990 a 513 millones de dólares en 1998.

Si bien Brasil es un importador neto en este rubro, las cosas están cambiando. La idea de los productores es que en un plazo no muy largo, Brasil se deberá transformar en exportador de lácteos, por lo que al ser superavitario dejaría de importar.

Las tendencias (o quizás modas) también marcan el mercado internacional de lácteos. Hoy día cuando los médicos hablan sobre la necesidad de una reducción del consumo de grasas, el perfil del consumidor se orienta hacia lácteos de bajo contenido calórico (leche y yogur descremados) y leches cultivadas. Estas tendencias son fundamentales no sólo a la hora de entender lo que se reclama en el exterior sino también en el mercado interno, donde estas modas «culinarias» tienen su impacto.

Pero si bien a nivel mundial los uruguayos están en los primeros lugares en el consumo mundial de carnes, no lo hacen así en lácteos, ya que nos encontramos en un quinto lugar (250 litros por año, per cápita). En Argentina la ingesta de lácteos llega a 224 litros y en Brasil a 128 litros.

Empresas nacionales

A nivel nacional solamente 20 empresas tienen una capacidad de recibo superior a los dos millones de litros anuales, de las cuales 12 participan en el mercado de leche pasteurizada y representan el 97% de la leche recibida en la industria.

Los técnicos de la CIU destacan que «el alto grado de concentración industrial se observa en que las dos empresas líder del sector (Conaprole y Parmalat) reciben casi el 80% del volumen remitido. Por otra parte, en 1999 más del 95% de los volúmenes exportados correspondieron a cinco empresas: Conaprole, Parmalat, Cerealin, Pili y Caprolet.

Analizando la evolución de los precios, se observa un descenso de los mismos en los dos últimos años. Mientras los precios de exportación bajaron 20% entre 1997 y 1999, el precio de la materia prima en dólares (leche industria) cayó 32%. Por otra parte, los salarios mostraron una tendencia al alza en los años 90, cayendo solamente 4% en dólares en 1997.

En 1988 se estima que en el sector lácteo trabajaban 5.000 personas, considerando únicamente aquellas empresas con más de 5 empleados. Esta cifra ha ido cayendo año a año, cerrando 1999 con 3.654 personas. No obstante, a pesar de la baja de personal, el descenso de la industria láctea para el mismo período fue de tan sólo 1,3%. En cuanto a los salarios, en 1988 se pagaron remuneraciones por U$S 25 millones y en 1999 la cifra se había duplicado a U$S 58 millones.

Las remuneraciones significaban en 1988 para la industria el 12,4% del presupuesto y en 1996 (último datos disponible) el 16,4%.

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