EN EEUU PREOCUPA MAS REPUNTAR CRECIMIENTO QUE MINIMIZAR RIESGO INFLACIONARIO

La Fed tiene una visión pesimista de la economía norteamericana

El inquietante diagnóstico deriva de un informe de la consultora Lehman Brothers, en el cual se agrega a su vez que la Fed anticipa que los precios de los alimentos y la energía seguirán ejerciendo una presión alcista sobre la inflación, aunque cree que la inflación subyacente, que excluye los precios de los alimentos y la energía, está y seguirá estando bajo control.

Los pronósticos elaborados por el Comité Federal de Mercados Abiertos, organismo que decide la dirección de las tasas de interés, dejan al desnudo el conflicto dentro de la Fed, que debe decidirse entre recortar las tasas de interés para proteger el crecimiento o mantenerlas sin cambios para erradicar las presiones inflacionarias.

Los detalles que complementan los pronósticos insinúan que la entidad aún está abierta a la necesidad de realizar nuevas reducciones de tasas en los meses venideros.

La Fed cerró la reunión de fines de octubre con una declaración en la cual señaló que los riesgos de un menor crecimiento de la economía o un alza de la inflación estaban equilibrados. Desde entonces, los funcionarios del banco central estadounidense han sugerido que no sienten inclinación a volver a reducir las tasas de interés. Sin embargo, los mercados todavía aguardan una disminución de un cuarto de punto en la reunión del mes entrante. Las proyecciones podrían alimentar tales esperanzas, puesto que refuerzan la impresión de que, a pesar de que oficialmente ha adoptado una postura neutral, en realidad la Fed está más preocupada por el crecimiento que por la inflación.

Los economistas de la Fed detectaron un «riesgo substancial» al crecimiento económico, además de amenazas inflacionarias provenientes del alza de los costos laborales, un declive «significativo» del dólar, los mayores costos de la energía y algunos indicios de un aumento de las expectativas de inflación en el mercado de renta fija.

La reducción de las tasas fue catalogada como un «seguro valioso e importante contra un declive severo e inesperado de la actividad económica». Al calificar el recorte como un «seguro», la Fed da a entender que no prevé nuevos recortes de tasas.

La mayoría de los miembros del Comité de Mercados Abiertos proyecta un crecimiento de entre 1,8% y 2,5% para el año entrante, un descenso frente a la proyección de entre 2,5% y 2,75% realizada en junio. Los rangos representan las previsiones de los 17 miembros del comité, de las cuales se restan las tres proyecciones más altas y las tres más bajas.

 

EEUU retomaría senda ascendente en 2009

Las previsiones de la entidad son más pesimistas que las del sector privado. La proyección promedio de los economistas encuestados por The Wall Street Journal es de un 2,4%. La Fed estima que la economía estadounidense retomará una senda ascendente en 2009, con una expansión de entre 2,3% y 2,7%.

Por otra parte, el banco central estadounidense parece colocar el crecimiento «potencial» de la economía, es decir la expansión que puede lograr tomando en cuenta el crecimiento a largo plazo en la fuerza laboral y la producción por trabajador, en apenas 2,5%, bastante por debajo de la expansión de 3,1% de los últimos 12 años.

La Oficina de Presupuesto del Congreso estima que el potencial de crecimiento es de 2,9%. Eso significa que lo que para otros puede ser un crecimiento flojo, ante los ojos de la Fed puede ser una expansión saludable o incluso inflacionaria.

Los miembros del Comité de Mercados Abiertos de la Fed anticipan que la inflación general, medida por el índice de precios de consumo y gasto personal, oscile entre 1,8% y 2,1%, lo que reflejaría la persistente presión alcista proveniente del incremento en los costos de la energía y los alimentos.

La Fed espera que la inflación subyacente se ubique entre 1,7% y 1,9%. Puesto que la inflación subyacente ahora llega al 1,8%, la Fed no siente mucha presión para reducir la.
Un economista de la Fed dijo que para 2010, calculan que la inflación y la inflación subyacente se ubicarán entre 1,6% y 1,9%.

La entidad también advirtió acerca de «reacciones adversas en las cuales la debilidad económica podría conducir a nuevos ajustes en las condiciones crediticias», una «contracción más severa en el sector inmobiliario y un declive substancial en los precios de las viviendas». El único riesgo que podría ser positivo es la evidencia de que períodos anteriores de inestabilidad financiera no tuvieron un gran impacto sobre el crecimiento. Pero lo cierto es que los recientes aumentos en los precios de la energía y los commodities, y el traspaso de la depreciación del dólar a los precios de las importaciones elevarían la inflación» además de las expectativas de inflación en el público. *

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