El BCU sostiene ahora que podría haber subestimado la caída de la productividad del trabajo
La precipitación del precio del dólar en relación a la canasta de las seis monedas más fuertes de la economía ver comentario de indicadores producida ayer en la misma apertura del mercado europeo y trasladada luego a los mercados de América, introdujo un elemento adicional a la discusión que el gobierno mantiene en este momento respecto a la política y las pautas salariales. El problema consiste en que la persistencia en la caída del precio del dólar está obligando a corregir las estimaciones de inflación importada que absorberá la economía en este fin de año y sus impactos a futuro.
El nuevo informe de Política Monetaria
Al fin, ayer se publicó el Informe de Política Monetaria del Banco Central correspondiente al segundo trimestre de 2007 ya debía estarse publicando el del tercer trimestre, detallando con más precisión cuál es el fundamento del riesgo inflacionario que explicaba las decisiones que a partir del 6 de julio pasado y hasta el pasado 6 de noviembre determinaron que el Copom intentara aumentar la contracción de los medios de pago más agresivamente.
En ese informe usualmente considerado el informe de coyuntura y perspectivas más importante de todos los que se publican en el país el Banco Central identifica tres factores de riesgo a monitorear con mucha atención: la productividad del trabajo, o sea el cociente entre la evolución de los salarios y el PBI; la recomposición de los márgenes empresariales y a nivel internacional, la entidad de la inflación importada, derivada ésta de la manera en la cual se dilucidarían los desequilibrios generados en EEUU principalmente y sus efectos sobre la cotización del dólar.
En esta línea el BCU sugería que el precio del petróleo seguía siendo motivo de atención principal dado que en ese entonces ya superaba los U$S 80 el barril. En tanto, productividad del trabajo, precio del petróleo e inflación importada seguirían constituyéndose en los factores que el equipo de política económica y monetaria del BCU. Ello sugiere que el BCU continuará aumentando la contracción monetaria, incluyendo un aumento de la tasa call del 7,25% para aproximarla más a la inflación esperada en los próximos doce meses. Esa eventual decisión que el BCU debería adoptar el 6 de diciembre aumentaría las dificultades políticas del gobierno con los exportadores y rentistas en dólares.
Las variables sobre las que es posible actuar
Desde marzo a la jornada de ayer el BCU ha venido observando cómo se han venido elevando los riesgos inflacionarios. La cotización del petróleo siguió elevándose, la paridad descendente del dólar continuó impulsando la inflación importada; la demanda de pesos continuó incrementándose como respuesta de las familias a la nueva situación y, por último, comenzaron a advertirse mayores posibilidades de que la productividad del trabajo se resintiera más de lo previsto como consecuencia de que se produjeran aumentos salariales mayores a los previstos cuando, en junio pasado, se realizó el diagnóstico de riesgos y se diseñó el principio de la contracción más fuerte de los medios de pago. En ese mismo informe de política monetaria que el BCU publicó el martes los técnicos advierten que podría haber existido una subestimación de esa caída de la productividad del trabajo.
El problema ahora es que, de todas las variables relevantes analizadas en esa matriz de riesgos que preside las definiciones monetarias del BCU, se vienen moviendo en la misma tendencia de aumento del riesgo inflacionario. De todas ellas, el gobierno tiene pocas posibilidades de incidencia como no sea en la búsqueda de acuerdos capaces de impedir que se siga deteriorando la productividad del trabajo e intentar extender al máximo posible la recomposición de los márgenes empresariales. *
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