BUSCANDO EL EQUILIBRIO

El crédito al consumo podría superar el espasmo de la Reforma y estimular la demanda de pesos

El Comité de Política Monetaria no está publicando sus informes acostumbrados y sus comunicados últimos no contienen la información usual sobre cómo está funcionando el multiplicador bancario para los últimos meses. Probablemente el BCU decida publicar en los próximos días el informe trimestral lo que contribuiría a entender algunas de las nuevas peculiaridades del mercado del dinero y, sobre todo, sus inferencias sobre la política.

Aún no se conoce el informe trimestral de la actividad financiera que publica la Superintendencia respectiva en términos analíticos ­Reporte de Estabilidad Financiera­ y, en tanto, la estadística mensual disponible sobre la evolución del crédito bancario al término de setiembre es escasa para avanzar demasiado en las intersecciones de la evolución del crédito bancario, el consumo, la inversión y las incertidumbres abiertas por los fuertes cambios en las expectativas generados por la conjunción de las reformas, la tributaria en particular, la inflación y la nueva política monetaria.

 

Consumos

La interrogante principal, sobre cuál es el estado de la demanda de pesos por parte de la población se satisface de alguna manera con la evolución de los agregados monetarios. Medidos por el indicador que utiliza el BCU para su programa monetario, la demanda del consumo parece continuar aumentando a los mismos ritmos de que indican una mayor propensión de la población a manejarse con pesos y aumentar sus consumos en la misma elevada proporción que se observaba al término del primer semestre ­incrementos reales del 9% sobre similares períodos del año pasado.

 

Meses difíciles

Sin embargo, en el trimestre julio/setiembre agregando octubre en la reflexión, habrían coincidido prácticamente todos los factores imaginables para inducir algunos cambios en el comportamiento económico y financiero de las empresas y las familias. El consumo parece continuar creciendo en proporciones similares al incremento del ingreso real de los hogares y ellos estaría siendo posibilitado por el aumento del crédito al consumo que los bancos habrían comenzado a aumentar luego de superado los impactos iniciales causados por la reforma tributaria, los que habrían sido sentidos especialmente en el primer mes de vigencia del NST (ver gráfica en lo que respecta al uso del crédito a las familias).

La coincidencia de las incertidumbres y debate sobre el NST y el incremento inflacionario con sus respuestas a nivel monetario habrían introducido en estos últimos meses cambios en la estructura de crecimiento del crédito bancario. Según fuentes del sistema financiero, una de las novedades sobre la cual aún los operadores del sistema no están demasiado seguros, es la extensión del consumo financiado en las zonas no reguladas del sistema financiero y las propias tendencias de los bancos en lo que refiere a ampliar o no las colocaciones en el consumo, debiendo a tales efectos aumentar la captación de depósitos en moneda nacional, porque esa es la moneda que habilita a los bancos a competir sin riesgos cambiarios directos en ese prometedor segmento del mercado. El aumento de las tasas de interés en pesos inducidas desde la política monetaria se está extendiendo lentamente al aumento de las tasas pasivas mientras que, en ese nivel de mayor competencia por las colocaciones, los márgenes operativos permiten aún mantener tasas activas sin demasiados cambios. Estos supuestos están siendo evaluados en la preparación de los ajustes de la fuerte política contractiva que ejecuta el Banco Central actualmente. *

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