No obstante, crece la discriminación hacia las mujeres

Brecha salarial entre los sexos está disminuyendo

Tal las conclusiones que surgieron de un estudio realizado por Fernanda Rivas y Máximo Rossi, ambos del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales y que fuera presentado en el marco de las jornadas de economía organizadas por el Banco Central.

Según explican ambos autores, durante el período considerado que vadesde 1991 a 1997 para el estudio se caracterizó por un crecimiento de la economía (con excepciones como en el año 1995), dándose igualmente la apertura comercial, la formación del Mercosur y el plan de estabilización que tuvo como consecuencia una disminución importante de la inflación.

La discriminación salarial se entiende cuando individuos con las mismas dotaciones de capital humano son remunerados de manera distinta en base a características no relacionadas con su productividad, sino por su sexo o la raza. El crecimiento de las tasas de participación femenina es uno de los hechos destacados en el mercado de trabajo desde fines de la década del 70 a la fecha, pasando de un promedio de tasa de actividad femenina de 27.4% en 1969 a 46.1% en 1997.

Por otro parte desde 1991 a 1997 la tasa de actividad de las mujeres creció 5,1%, mientras que la de los hombres bajó 1.3%. Al examinar Rivas y Rossi la inserción en el mercado de trabajo, se observa cómo en los últimos años se ve una importante caída de casi 5% en la tasa de actividad de los hombres de menor nivel educativo, mientras en los demás niveles educativos la caída es más baja. En contrario, para las mujeres, la tasa de actividad solamente baja (y levemente, 0,3%) para aquellas con menor nivel educativo (primaria incompleta) y crece en los demás niveles, mostrando que los mayores crecimientos se comprueban en los niveles intermedios (de 6 a 12 años de educación formal).

Por otro lado, en la última década bajó el número de mujeres que con niveles inferiores de educación (primaria incompleta o de 6 a 9 años de educación formal) se encuentran en el mercado laboral, destacándose que en 1997 y dentro de la población activa, el 22,5% de las mujeres tenían 13 y más años de educación, en tanto para los hombres el porcentaje era de 13,5%.

Discriminación

Al analizarse el ingreso por hora, se observa que los hombres durante la última década perciben salarios superiores a las mujeres, aunque la tendencia se presenta como descendente. No obstante, la disminución de la brecha es sustancialmente mayor en Montevideo que en el resto del país, siendo las mujeres con estudios universitarios aquellas que han logrado que la brecha salarial disminuyera más en los últimos años.

En el trabajo se destaca que el remanente del diferencial salarial entre hombres y mujeres no es por una cuestión de capital humano, sino por la discriminación y los autores agregan que «a pesar de los cambios operados en la economía uruguaya, la discriminación se mantiene e incluso aumenta, por lo que surge como necesario la adopción de políticas específicas para enfrentar el problema».

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