Banco británico al borde de la quiebra:como en el Río de la Plata en 2001 y 2002

La crisis financiera provocada por las dificultades del mercado hipotecario estadounidense se amplía y las largas colas de ahorristas ante el banco británico Northern Rock evocan escenas de 1929, la debacle argentina de 2001 y la crisis bancaria de 2002 en Uruguay, aunque las autoridades llaman a la calma.

Ultima víctima de la crisis de los «subprimes», los préstamos hipotecarios de riesgo en Estados Unidos, Northern Rock debió recurrir el viernes al Banco de Inglaterra (banco central) para evitar la quiebra.

En un movimiento de pánico, sus clientes afluyeron en masa a las cajas de esta institución especializada en los préstamos inmobiliarios: retiraron unos 2.000 millones de libras (3.000 millones de euros) sólo el viernes y sábado.

Las imágenes recuerdan la crisis argentina de fines de 2001 y la de 1929.

Las tensiones persisten en los mercados bursátiles y sobre todo en el mercado interbancario, a través de los cuales los bancos se prestan dinero entre ellos.

Mientras, las malas noticias siguen acumulándose en el frente de la economía estadounidense (contracción del mercado de trabajo en agosto, baja de ventas minoristas), lo cual hace temer una recesión.

Frente a este panorama, las autoridades multiplican las declaraciones tranquilizadoras.

«Ya vemos modestas reducciones en las tensiones en algunos mercados», afirmó el secretario del Tesoro estadounidense, Henry Paulson, el lunes en París.

Si bien admitió que la crisis «durará algún tiempo», subrayó que tiene lugar «en un contexto de economía mundial sólida».

Su homóloga francesa, Christine Lagarde, indicó por su lado que la situación de los grandes bancos franceses sigue siendo «sólida».

En Gran Bretaña, el ministro de Finanzas Alistair Darling reconoció que la crisis inmobiliaria estadounidense «tendrá un efecto» sobre la economía británica, pero consideró que ésta permanece «fuerte».

La voz disonante fue la del ex presidente de la Reserva Federal estadounidense (Fed), Alan Greenspan, quien reavivó las angustias de los inversores al predecir el lunes que la baja de los precios inmobiliarios en Estados Unidos sería «más importante de lo que la mayoría de la gente espera».

Los economistas relativizan no obstante la hipótesis de una recesión generalizada.

«El escenario más razonable es uno en el cual la crisis inmobiliaria en Estados Unidos desacelera la economía mundial pero está lejos de hundirla en una recesión», estimó Patrick Artus, economista jefe de Natixis.

Los economistas de VP Finance también creen que los mercados siguen más bien el «camino de una corrección como la de mayo-junio de 2006 más que el de un crack» generalizado como el de 1929. El Dow Jones Industrial Average, índice estrella de Wall Street, perdió un 5% desde el inicio de la crisis hace dos meses.

Todos los ojos se vuelcan ahora a la Reserva Federal estadounidense, que este martes podría decidir una baja de su tasa directriz, actualmente en 5,25%, para dar un respiro a la economía estadounidense.

La mayoría de los analistas apuesta por una baja de un cuarto de punto o incluso medio punto porcentual.

Mientras, el Banco Central Europeo (BCE), que a inicios de septiembre renunció a subir su principal tasa de interés, sigue siendo blanco de los ataques del presidente francés, Nicolas Sarkozy.

Sarkozy consideró «curioso» que el BCE inyecte liquidez en los mercados, como ha hecho desde el 9 de agosto, «sin bajar las tasas», según sus comentarios citados el sábado por el diario Le Monde. Sus palabras provocaron un cierre de filas en torno al BCE por parte de la Comisión Europea y otros varios países de la eurozona, que recordaron el imperativo de proteger la independencia del banco central. *

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