
En un informe titulado “La Economía uruguaya en 2006 y el programa monetario 2007″, el cual está dirigido al Poder Ejecutivo, los analistas del BCU indican que “sobre la base de la evaluación del contexto internacional relevante, las perspectivas macroeconómicas y financieras de la economía uruguaya y la evolución reciente de la inflación, el Banco Central del Uruguay y el Ministerio de Economía y Finanzas decidieron mantener el rango objetivo de inflación a 4-6% anual para el período que finaliza en setiembre de 2008, manteniendo el horizonte de dieciocho meses de la política”.
En el informe se recuerda que dicho comité constata que en los últimos meses se ha producido un aumento de las presiones inflacionarias constituyendo, asimismo, la inflación externa relevante otro factor de preocupación.
“En los próximos meses los desafíos a la política monetaria continúan siendo importantes tanto en el plano interno como en el externo”, indica el informe, acotando que en el plano interno es necesario tener en cuenta que el continuado proceso de aumento de la demanda de bienes y servicios en relación al producto “dan cada vez más factibilidad a un escenario de inflación de demanda”.
Se indica que todos los aumentos previstos en los convenios salariales están dentro de las pautas de aumentos reales establecidas por el Poder Ejecutivo, que va en un rango de entre 1,25% y 2% semestral entre diciembre de 2006 y diciembre de 2007. Pero se aclara “que no es posible precisar con exactitud cuál será el traspaso de esos aumentos salariales a precios y el traspaso de los aumentos salariales a los valores de las mercaderías o servicios dependerá de cómo siga evolucionando la productividad.
Pero el informe indica que el continuado proceso de crecimiento de la demanda de dinero sigue siendo “uno de los factores más importantes a monitorear en los próximos meses”.
En los últimos trimestres se ha notado la desaceleración del crecimiento de la demanda de dinero, manteniendo tasas importantes de crecimiento en niveles.
A nivel internacional, “los riesgos siguen estando vinculados a la forma en que se resolverán los desbalances globales”.
Es que la coyuntura internacional sigue marcada por el enorme déficit en cuenta corriente de la principal economía del mundo, Estados Unidos, contrarrestado por superávits en economías emergentes, como China y naciones petroleras.
Los técnicos del BCU advierten que “una corrección brusca de estos desbalances podría llevar a cortes abruptos en los flujos de capital, lo que tendría impactos sobre la política monetaria por la caída de la demanda de dinero, tanto por razones de portafolio como por el efecto del contexto internacional sobre las transacciones internas”.
No obstante “recientemente, las señales apuntan a un ajuste gradual, como el que se estaría manifestando a raíz de los desarrollos en el mercado inmobiliario de Estados Unidos”.
Para el BCU el lado positivo de este escenario “radica en la factible reducción del precio del petróleo asociada al enlentecimiento de la actividad a nivel mundial y al crecimiento de la oferta derivado de las inversiones ya realizadas en el sector”.
Si bien recientemente los precios del petróleo no han mostrado una tendencia clara, desde el Banco Central se indica que existen elementos para pensar que debieran tomar una tendencia decreciente en el mediano plazo, subrayando que “la elevada dependencia de este precio de factores políticos hacen del mismo un elemento que requiere de constante monitoreo en el quehacer de la política monetaria y justifica la posición conservadora” de dicha política monetaria. *
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