NUEVO PROGRAMA DE APOYO SE DESARROLLARA EN TODO EL PAIS

Buscan dinamizar el sector de las Pymes con servicios financieros

En Uruguay hay unas 200 mil pequeñas y medianas empresas, pero sólo el 1,5% está en condiciones de acceder a un crédito dentro del sistema bancario. Esta inclusión es lo que se busca con esta iniciativa.

En un acto desarrollado ayer en el Edificio Libertad, el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), Enrique Rubio, calificó el acuerdo como un hecho trascendente que generará resultados en áreas relevantes.

«Esto encaja con la política de dinamización del sector productivo», acotando que «no basta con generar créditos, sino que se debe acompañar el desarrollo de las propuestas».

«Acá hay posibilidades de empleo», dijo Rubio.

Por su parte, el subsecretario del Ministerio de Economía, Mario Bergara, dijo que la actual administración de gobierno tiene dos nortes: el apoyo a una mayor inclusión social y al fomento del Uruguay productivo. «Pocos programas como éste de microfinanzas apuntan a esos dos aspectos», dijo el jerarca.

El representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Uruguay, Juan José Tacone, remarcó que uno de los objetivos principales del programa que se está estructurando «es que vaya hacia el interior del país, a través de las intendencias».

En este sentido la directora de Diprode (Dirección de Proyectos de Desarrollo), Marta Jauge, indicó que se estuvo trabajando con las 19 intendencias del país, con las cuales se han firmado convenios para llevar adelante esta iniciativa.

 

Unas 200 mil medianas y pequeñas empresas

Uno de los aspectos básicos de este programa es que la mayoría de los fondos no será destinada a préstamos, sino a financiar la calificación, orientación y seguimiento de los proyectos.

De los U$S 8,7 millones, U$S 1,5 millones será destinados a préstamos, canalizados por la Corporación para el Desarrollo a través de diversas instituciones financieras.

El resto será destinado para que bancos o cooperativas financieras realicen un seguimiento del crédito concedido y efectúen la evaluación del proyecto.

De esta manera se espera lograr que las iniciativas lleguen a un desarrollo importante y a la vez incluir a las pymes dentro del sector financiero formal.

Precisamente y en el marco de los estudios previos al lanzamiento de este programa, un informe elaborado por Gabriel Schneider señala que en Uruguay hay unas 200 mil medianas y pequeñas empresas, 70 mil de las cuales serían informales.

«Este sector representa alrededor del 98% de las unidades económicas productivas del sector privado del Uruguay; específicamente, el INE estima que el 87% de las empresas de Uruguay son microempresas, mientras que las pequeñas empresas representarían un 10% del parque empresarial nacional».

Al hacer referencia a las necesidades financieras, se seañla que las mismas se estima en U$S 200 Millones.

Schneider sostiene en su informe que «la escasa penetración actual del microcréito en Uruguay es un factor que también afecta la provisión de otros servicios financieros. Llegar a este tipo de empresarios implica un costo importante para las microfinancieras, pero una vez que se cuenta con el cliente, se le pueden proveer otros servicios financieros aprovechando económicos de escala. Así una vez que el empresario ha tomado un crédito, resulta muy simple ampliar la gama de otros productos con los cuales opera y que los adquiera a precios muy razonables, (como por ejemplo los seguros, pagando un plus a través de la misma institución micro financiera)».

 

Acceso al crédito

Se estima que no más del 1,5% de las MyPEs de Uruguay se encontraría en condiciones de acceder directamente a servicios financieros de este sector por los requisitos exigidos. Estas MyPEs serían las pequeñs empresas de mayor tamaño relativo, o sea unas 3000.

No obstante el informe aclara que «esto no implica que las casi 197.000 MyPEs restantes no acceden a servicios financieros tradicionales. Las vías de acceso de las empresas o emprendimientos a estos servicios financieros es indirecta, a través de familiares y/o allegados que reúnan las condiciones exigidas (como por ejemplo: ser formal, pertenecer al sector asalariado, etc.) o del propio titular de la empresa quien accede a los servicios como persona física, y que desvíen esos servicios hacia la empresa para que éstas los utilicen.

Precisamente lo que se busca con este programa es que las empresas de este tipo puedan terminar convirtiendose en «clientes» formales del sistema financiero, ya que sus proyectos contarán con un aval técnico y seguimiento. *

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