Deudores del agro: buen negocio para el BROU y salida digna para los productores
El lunes fue acordado el texto definitivo de lo que será la ley que dará solución a las deudas que mantienen los productores con la banca oficial. La norma garantizará al Banco República el cobro del ciento por ciento de deudas de difícil o nula posibilidad de cobro.
El encuentro entre representantes de los ministerios de Ganadería y Economía, representantes de la OPP y los senadores Vaillant y Saravia originó un documento que luego de algunos ajustes pasará al Consejo de Ministros. Con la firma y el apoyo en pleno de todo el Poder Ejecutivo entrará al Poder Legislativo como iniciativa del primero. El senador Jorge Saravia explicó que la norma podría estar aprobada en 60 días y soluciona el problema del productor deudor y al Banco República que cobra su deuda al contado y pasa la garantía de tierras al fideicomiso.
El legislador explicó que pueden darse situaciones en las que el valor de la tierra no coincida con la deuda. En caso de que al productor le sobre valor de tierra, el fideicomiso le dará bonos por el resto, que podrá utilizar en caso de querer recomprar su campo. Cuando la deuda es mayor que la tierra consideró que el BROU ya perdió «en el momento de haber dado mal el crédito, pero por lo menos podrá recuperar el valor real de la tierra hipotecada».
Los cambios
El proyecto original presentado por los legisladores Saravia y Vaillant fue modificado en el sentido de que el pasaje de tierras iba a ser de Colonización. En ese aspecto, contó el senador que había problemas jurídicos y había que armar a Colonización como un fideicomiso, que además tiene un funcionamiento muy lento para este tipo de soluciones. Agregó que «la idea que propuso la OPP fue la de hacer un fideicomiso y dentro de él armar un leasing de tierras».
El fideicomiso se va a financiar con la emisión limitada de bonos a 20 años, que cotizarán en Bolsa, con garantía de tierras, «por lo que tiene el atractivo del interés que gana el inversor más la valorización inmobiliaria de la tierra», señaló.
A juicio del senador corredactor de la iniciativa original, «para el inversor es un gran atractivo, para el Banco República es un gran negocio y le asegura al productor estar por lo menos 20 años dentro de su campo sin que nadie lo toque».
Condiciones
El BROU y el productor negociarán la firma de un contrato que seguirá las pautas que fueron aceptadas el pasado 20 de mayo para el recálculo de las deudas. Estas determinan que se tome el documento original recalculado con una tasa del 6,5% anual al momento de la firma del contrato. «Allí existe una quita importante, ya que los créditos originales fueron firmados a una tasa de 12% y el 14%», explicó Saravia. Si no se encuentra el documento original se toma el 1ª de enero de l999 y se calcula el 6,5% hasta el momento de la firma del contrato. Esa deuda tiene una garantía de tierra que es la que pasa al fideicomiso, en el momento en que se firma el contrato la deuda queda exonerada de impuestos pero lo importante es que lo que pasa al fideicomiso no es la deuda, sino la tierra. El BROU salió del medio y el productor puede elegir las opciones de recompra. En este aspecto, puede optar sólo por arrendar su propio campo, una renta que se fijará por los parámetros de Opypa. Al final del período, el productor que optó por arrendar el campo tiene la opción de compra. Puede tener el dinero en ese momento y tendrá una bonificación del 10% del valor real de la tierra. «Pero puede que el productor pueda ir amortizando el campo y además de la renta empieza a recomprar los bonos de su tierra», aseguró el representante.
En el caso del productor que tiene más garantías que deuda el fideicomiso le va a emitir bonos a su favor, por lo que al final del período puede usarlos para la recompra y si le sobra, el fideicomiso se lo pagará como si fuera un inversor más.
Beneficio mutuo
El legislador aseguró que la solución saca del medio lo que son las normas de Basilea y las propias presiones que tiene el BROU que también queda habilitado para ser un inversor del propio sistema. «Un gran problema que tenemos es que en otras refinanciaciones el productor ha tenido inconvenientes para acceder a ellas, lo hablamos, siempre van para arriba y para abajo, es el único inconveniente y habrá que poner una comisión a monitorear la negociación porque en definitiva el acuerdo original es entre el banco y el deudor», dijo Saravia.
Si al productor le sobra garantía, los bonos que le sobran los puede negociar para cancelar las deudas con otras instituciones. *
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