URUGUAY IMPORTA LO QUE PRODUCEN 800 HECTAREAS DE TOMATE

Procuran salida productiva para noreste de Canelones

El noreste de Canelones es una zona muy particular dentro de su departamento. Desde la década del noventa hasta la fecha han abandonado las tierras más del 25% de los productores, esto a pesar de la gran capacidad de adaptación y sobrevivencia en condiciones extremas que lo caracterizan.

Daniel Ponce de León es productor rural y directivo de la Sociedad Fomento de San Jacinto. Explicó que el noreste canario se puede ubicar entre la ruta once hacia el norte y entre las rutas nacionales cinco y ocho, abarca los alrededores de Migues, Tala, Arenales, San Jacinto, Tala y se mete en algunos parajes cercanos a la ciudad de Minas. Una zona que aún en la actualidad es muy poblada por familias rurales. Parajes poblados de familias que dependían del cultivo de remolacha para Rausa y del tomate industria que era procesado por varias industrias que desaparecieron en las décadas que los políticos reclamaban eficiencia a los productores, ¡vaya paradoja!

En la década del ochenta del siglo pasado, el 80 por ciento del tomate que consumía el país provenía de esa zona de Canelones, contó Ponce de León.

 

Remolacha

La remolacha azucarera generó un modo de vida en sí mismo que cayó luego de cerrada Rausa. «La gente tenía asegurada la financiación del cultivo y Rausa era el agente de retención que compraba todo lo que la familia producía y asesoraba durante todo el cultivo», recordó.

Cuando se destruyó Rausa, la situación fue catastrófica para la zona, a lo que se le sumó que se empezó a importar concentrado de tomate para la realización de salsa, se llegó a importar el 95% del tomate industria. Actualmente se producen en el país seis millones de kilos y se importan el equivalente a 24 millones de kilos. El tomate era otra agroindustria importante, «es una zona que estaba acostumbrada a la agroindustria, no tanto a la horticultura para el mercado, se hacía pero no era lo central». Agregó que la horticultura tiene problemas en la zona como la distancia al mercado, depender de los comisionistas. «Además, en el mercado hortícola durante los últimos diez años los precios se mantuvieron constantes en pesos, no en dólares, por ello para poder mantenerse un productor tenía que producir más para vivir», explicó.

 

La eficiencia

Ponce de León opinó que «la gente sabe trabajar la tierra, una tierra que no está trabajada no da nada, mucha gente que trabaja en sus quintas en la ciudad lo sabe». Contó que la cultura de trabajo en la tierra viene de generaciones, «si se mantiene mucha gente en el campo es por la capacidad de supervivencia de la gente. Lo dicen los productores: si hay boniato en el galpón se pasa el invierno, si hay algo de maíz y chala para los animales, hay leche, hay gallinas, cerdos para el consumo y el boniato. Un nivel de economía brutal que si lo contás en Montevideo la gente no lo cree. Pero no hay gurises que pasen hambre, que les chifle la barriga, para subsistencia hay, no se comerá muy variado». Pero reconoció que se ha ido mucha gente.

El panorama que domina el paisaje dijo que es el de las taperas y las chircas que ganó la vista en los últimos quince años.

 

Subir la apuesta

Con el cierre de las agroindustrias se cerraron todas las sociedades fomento de la zona, la que no estaba cerrada tenía una directiva figurada sin actividad, todo estaba cerrado, sólo quedaba San Antonio, aseguró.

Con productores que estaban en aquellas entidades empezó a funcionar la Cooperativa del Noreste de Canelones. Fue a principios de 2004 cuando se comenzaron a estudiar nuevos planes de producción. En 2005 se planteó hacer tomate para industria, «sobre todo con los que no podían entrar en los planes de producción de tomate de Junagra porque no tenían riego que es lo que pasa con la mayoría de los productores de la zona», contó. Así fue que con grupos de Migues, Tapia, Colonia Berro, Arenales y San Jacinto se empezó un plan piloto para plantar tomate con apoyo de Uruguay Rural y de CNFR. El primer plan incluyó 54 productores que sembraron tomate perita.

En el país se consume lo equivalente a 30 millones de tomate perita para salsa, se importa lo equivalente a 800 hectáreas de producción de tomate, «el objetivo que se planteó fue sustituir esas importaciones y dar trabajo y posibilidad de ingresos a cantidad de productores».

 

Dos zafras y muchos pedidos

Ya se plantaron dos zafras, en la primera fueron 35 há y este año se plantaron 65 há.

Uno de los problemas que se ha encontrado es que la mayoría de las fábricas no se renovaron tecnológicamente, ya que importaban el concentrado de tomate, por ejemplo Conaprole que «vende su tomate que es muy conocido nunca puso un gramo de tomate nacional.

La idea que tenemos es producir más y planteamos al gobierno la necesidad de un apoyo para tener una línea de concentrado con envasado de concentrado para poder proveer a Conaprole, que está dispuesta a comprarnos. Un detalle importante es que todo esto se hizo con un aporte del Estado para fondos rotatorios de 45 mil dólares», dijo el productor. *

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