EXISTE UN "FENOMENAL" PROBLEMA DE COMUNICACION

Si el gobierno no urge el hallazgo de otrasalianzas, en breve todo será especulación

En el equipo económico hay tranquilidad respecto a la evolución del programa de manera tal que en 2009, además de los objetivos país alcanzados, la izquierda tenga una segunda oportunidad en la administración. Más allá de los desequilibrios externos, el riesgo de frontera y otras contingencias, las autoridades piensan que ya se ha hecho lo necesario para evitar barquinazos letales. Sin embargo, la mera institución de un escenario de riesgo mayor como el que se ha formalizado en los últimos días reproduce especulaciones de todo tipo sobre la permanencia del equipo económico.

Esa especulación tiene en cuenta la sospecha acerca de que el ministro y candidato natural en la puja presidenciable de la izquierda irá diferenciándose paulatinamente de la afectividad íntima de fuerza política que integra para ir tomando decisiones difíciles para la tolerancia de una agredida cultura de la izquierda. Astori y su núcleo más cercano tienen claro que éste, el de su propia subsistencia, es el riesgo mayor en las dos perspectivas de resultados: la del cumplimiento del programa y sus propias apetencias políticas naturales.

Todo converge en tanto en un escenario de corto plazo, año y medio como máximo, en el cual se tomarán las decisiones electorales. En ese lapso Astori dejará el Ministerio de Economía como candidato ungido o estará muy cerca de dejarlo de otra manera. Ese será un escenario óptimo para la especulación política y económica.

El programa económico y financiero del gobierno tiene márgenes, pero conciliar estabilidad con inclusión en el corto plazo es un arte difícil de manejar aun en esos márgenes. En ese tiempo deberán comenzar a surgir contribuciones internas de los uruguayos a mejorar la inversión y el ahorro, capaces de sustituir el arrastre del crecimiento de los últimos años, y particularmente, capaces de sustituir la notable contribución al equilibrio que produce el ingreso actual de capitales, los que por ahora neutralizan holgadamente la permanente salida del excedente y el ahorro nacional fuera de fronteras. Los uruguayos seguimos con demasiada desconfianza la sustentabilidad del programa. Los resultados de las cuentas son muy buenos y los de la confianza pública, realmente, muy malos.

 

El enlace de la comunicación

Uno de los temas inquietantes es, en tanto, cómo se está acumulando ese capital de confianza nacional en el andarivel contiguo a la ejecución de las políticas. Importa discutir este tema siempre y cuando aceptemos que la construcción de confianza pública no se reduce a un objetivo táctico de la fuerza política en provecho propio, sino en una perspectiva de utilidad nacional. Descontada tal identidad es obvio a esta altura que la comunicación del gobierno tiene que contribuir a un mejor relacionamiento de la política con la afirmación de las instituciones y, en tanto, con el resto de las fuerzas políticas, incluyendo sus cuadros políticos y profesionales. Ese plan de la comunicación del gobierno tiene que crear sus propios resguardos para que no sea observado como el montaje de un vulgar aparato de propaganda política, esencialmente peligroso por definición.

Los comunicadores del Estado deben contar con recursos y profesionalidad suficientes, pero necesitan, sobre todo, políticas que infieran la búsqueda del otro. Eso ha sido intentado por el Presidente en varias oportunidades. Pero esos gestos de «orientación presidencial» son rápidamente fagocitados por efectos que diluyen esos aportes a la conformación de mayor confianza pública. Y para evaluar eso no se necesitan encuestas; alcanza con el resultado de la cuenta de capitales abierta por residencia o los registros de la Dirección de Migración por no apelar a los del Registro Civil…

 

Contenidos

Este gobierno tiene un fenomenal problema de comunicación cuya responsabilidad principal no es la de sus comunicadores profesionales sino de los contenidos que tienen éstos para enlazar al gobierno con la opinión pública.

De eso hablamos y de eso continuará alimentándose la especulación. La comunicación profesional puede atenuar el defecto estableciendo sus propios recaudos de independencia y formas de interpelación exigente al gobierno.

Pero no alcanzaría ni sería posible si no se entiende que la estabilidad debe ser alimentada con creación cotidiana de confianza.

De lo contrario pronto todo se sumirá en la inercia del juego electoral y la comunicación del Estado informará implícita o explícitamente, confrontación. Si ello sucede así, aquella sospecha que potencia la especulación crecerá impulsada por la propia inercia del programa multiplicada por el ingreso al estadio preelectoral. Debido a ello la comunicación en búsqueda de tolerancia social necesita pensamiento y acciones del gobierno con los cuales hoy no cuenta.

La reforma tributaria y la experiencia de reforma de la salud que se pone en práctica el jueves próximo son exponentes de ese riesgo.

Las reformas serán buenas o malas, ya lo veremos. Pero lo que no puede seguir sucediendo es que la ejecución de ésas y otras políticas dañe la confianza pública sin que, al menos, el gobierno y sus comunicadores profesionales generen acciones capaces de compensar y revertir la irritación social que genera cualquier reforma implementada desde el imperio de mayorías absolutas. *

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