Se acercan grandes problemas

La suspensión de las exportaciones cárnicas traerá aparejados severos problemas, no sólo desde el punto de ingresos de divisas, sino también de desempleo en el sector, la falta de pago a los productores por parte de las plantas frigoríficas, problemas impositivos y el incremento de costos en el mantenimiento de carne en las cámaras de los frigoríficos.

Así lo señaló a LA REPUBLICA Alfredo López, consultor del sector cárnico. En un reportaje concedido a nuestro matutino explicó que ya varias plantas han cesado la faena y que los mercados supendidos absorbían el 50% de las ventas al exterior. López, quien es director de un servicio en Internet sobre el sector (www.industriafrigorífica.com.uy) explicó que también existirán problemas para fijar el precio de las haciendas.

–Como consultor dentro de la industria frigorífica, ¿cómo evalúa la situación?

–Sin duda que como grave, e imposible de evaluar aún los perjuicios económicos, pero sí reparable en un período necesariamente dependiente de cómo evolucionen varios factores.

¿Qué consecuencias o efectos ya se pueden vislumbrar para el sector cárnico?

–El primer dato inequívoco es que tenemos suspensión de mercados para exportar (Corea, Japón, EEUU, Canadá, México y también Argentina) y esto habrá que ver en qué tiempo material se soluciona a satisfacción y garantías para esos mercados, que permita restablecer la confianza desde el punto de vista sanitario y los flujos de comercio. El segundo dato es que la situación se ha empezado a manifestar en la reducción de actividades de la industria y consecuentemente en la disminución de las exportaciones, lo que implicará una serie de efectos, a saber: problemas de desempleo en el sector; dificultades en el cumplimiento de distintas obligaciones por parte de algunas plantas con productores, proveedores de otros insumos y servicios, y también impositivos, e incremento de algunos costos como por ejemplo del mantenimiento de carne en cámaras, al no poder movilizarse las exportaciones.

De acuerdo a la estructura de exportación de carne vacuna del país ¿cómo se puede diferenciar el impacto?

–Si miramos las cifras de 1999 de producción de carne vacuna en gancho tenemos que el 53,2% se destinó a la exportación, el 45,2% al mercado interno y el 1,6% correspondió a la exportación de ganado en pie.

En lo que va del corriente año a setiembre pasado ha sido notorio el crecimiento comercial del Uruguay hacia los países del Nafta en materia de exportación de carne vacuna. Las estadísticas demuestran que el 48% del volumen físico en peso carcasa tuvo como destino los siguientes mercados: Nafta (EEUU, Canadá, y México), Corea, Japón y Chile. Además de ello, el perjuicio también puede abarcar el retorno a las condiciones del denominado «riesgo mínimo» de otros mercados, como por ejemplo en el caso de la UE que pudiendo exportar carne con hueso, se limite únicamente a los productos desosados.

¿Qué efectos aparejará esta situación sobre el mercado interno?

–Si bien la entrada de la primavera contribuye a mejorar la dotación forrajera, lo que significa más alimento para el rodeo y posibilidades de mantener los animales en el campo para no saturar la oferta, la reducción de la demanda de la industria tenderá a provocar un ajuste a la baja de los precios. Si además en el ámbito de la región el problema influye temporalmente en las exportaciones de ganado en pie a la Argentina, se tiene como resultado la pérdida de ese referente en los valores y su capacidad de incidir en la formación de los precios en nuestro mercado.

De todas maneras aún es un poco temprano para evaluar con exactitud las reacciones del mercado y de qué forma ello incidirá en el comportamiento de los agentes, pero es dable esperar que superada esta coyuntura el sector cárnico retome el dinamismo que lo viene caracterizando en los últimos años.

¿Qué estrategia deberá definir el país?

–En primer lugar es lógico el control de la situación y detectar con precisión el origen o causa del foco aftósico. Dicho control supone la adopción de medidas geográficas o zonales y la eliminación de los animales infectados en el área. En cuanto a la detección del origen ello parte de la eficacia de los servicios y resguarda la credibilidad que, en el caso de Uruguay, es reconocida en el mundo entero.

Superado el inconveniente una vez más la acción del Estado y de los privados deberá apuntar hacia una estrategia de recuperar perentoriamente los mercados comprometidos, con el fin de disminuir los perjuicios económicos y mantener la presencia competitiva de las carnes uruguayas en esos mercados.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje