
Con programas de financiación personalizados de modo que la cuota no supere el 30% del ingreso familiar, los créditos cubren hasta el 70% del valor de mercado del inmueble. De este modo se posiciona como un fuerte competidor en un mercado de créditos inmobiliarios en expansión, con tasas a la baja, diversidad de actores y reglas de competencia claras.
Son de destacar las condiciones de plazo, 30 años, así como la apertura de una línea para la compra de vivienda usada, que permite diversificar la oferta a distintas zonas de la ciudad y no sólo donde tiende a concentrarse la inversión nueva.
En el marco de los nuevos anuncios el presidente de la entidad, Rafael González Moya, explicó las dimensiones y estrategias que viene desarrollando la misma tanto a nivel global como local. Con presencia en 32 países, 42 millones de clientes, 100 mil empleados y 7.508 oficinas, tiene en la actividad hipotecaria una larga trayectoria.
Para el mercado local, estas nuevas líneas de crédito para el acceso a la vivienda se suman a los programas de financiación a proyectos de inversión inmobiliaria con “préstamos al promotor”, habiendo ya incursionado en el segmento de inmuebles rurales.
Desde el plano local, BBVA viene atrayendo importantes capitales españoles, ávidos de diversificar sus colocaciones. El jerarca español confesó incluso que muchos de los inversionistas ibéricos terminan enamorándose de nuestro país y adquiriendo propiedades. En particular resaltó la participación de la institución bancaria en un grupo promotor de inversiones en Punta del Este, que viene siendo una novedosa forma de cooperación entre los distintos actores de la península.
El dinamismo que el sector de créditos hipotecarios viene registrando, además de guardar directa relación con la evolución positiva de la economía implica per se una buena noticia. La importancia del desarrollo de un mercado de créditos inmobiliarios tiene beneficios tanto directos como indirectos, pues además de dinamizar la industria de la construcción, con la concomitante creación de fuentes de empleo desde el obrero al arquitecto, pasando por los promotores, supone ir reorientando los mecanismos de acceso a la vivienda según las capacidades de pago. Esto allana el camino para las agencias públicas en la materia, que deben atender a aquellos segmentos de población cuyas restricciones les impiden abastecerse en el mercado y no a los sectores solventes. *
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