LAS EXPECTATIVAS INFLACIONARIAS REVELAN EL MANTENIMIENTO DE LA CONFIANZA DEL MERCADO

La discusión sobre la inflación gana espacio social

La inflación ha desbordado en prácticamente dos puntos porcentuales el máximo admitido en el programa oficial y esta brecha remata un desborde inflacionario que se insinuaba el año pasado y que a partir de enero del presente se salió literalmente de la banda. Las expectativas inflacionarias develan el mantenimiento de la confianza del mercado en cuanto a que, en el horizonte relevante, el que finaliza en diciembre de 2008, el gobierno y el regulador monetario lograrán «encajar» la inflación anual en una banda que a esa altura se habrá reducido a un rango del 4% al 6%, medio punto por debajo de la vigente hasta junio de 2007.

En estos niveles de inflación, la discusión sobre la inflación, sus causas y proyecciones se ha salido de la banda «técnica» o académica para ganar espacio social. Es obvio que los trabajadores públicos iban a comenzar a esgrimir la preocupación por no tener incrementos salariales hasta enero próximo con una inflación que ya no está en el 5% cómo cuando se proceso la negociación de las pautas, sino que se estira por encima del 8%. Algo similar sucede con los trabajadores privados y sectores que no tienen sus ingresos indexados automáticamente a la inflación o, incluso, que percibiendo ingresos en dólares temen por un mayor deterioro de su capacidad adquisitiva interna.

 

Los salarios y el gasto

En el informe de política monetaria correspondiente al primer trimestre, el Banco Central vuelve sobre una preocupación que a fines del año pasado parecía haberse desdibujado: la incidencia de una probable disminución de la productividad del trabajo en la matriz de riesgo inflacionaria. Dicho de otra manera, las oficinas espcializadas del BCU tienen dudas respecto a cómo evolucionará el impacto de los aumentos salariales en la formación de los precios a futuro. Esta preocupación tiene en cuenta las dificultades para percibir cuál es realmente el aumento ponderado de los salarios según las diferentes ramas de actividad y las propias fórmulas de ajuste logradas en la negociación. La productividad del trabajo es, conjuntamente con la inflación importada, los márgenes operativos y la capacidad ociosa que tiene la economía, uno de los factores más importantes para evaluar el riesgo inflacionario de la economía.

En consideración a la permanencia de los riesgos y algunas incertidumbres como la expuesta, el Banco Central tenderá a aumentar el sesgo contractivo de su política monetaria a los efectos de que, llegado junio de 2007, la inflación anual encaje en esa banda preanunciada cuyo techo máximo será hasta ese mes del 6,5%.

Tal intención confrontará seguramente con la expansión de la demanda de pesos, cuya principal fuente es el aumento del gasto estatal. Y la intención no develada de no dejar caer el precio del dólar. El cual, importa tenerlo en cuenta, ha venido cayendo en Uruguay a menor ritmo que en la mayoría de los países latinoamericanos y periféricos. *

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