DE LA CRISIS DE 2002 AL CAMBIO ESTRUCTURAL

En el Seminario organizado por el MEF y el Banco Mundial, el gobierno volvió a reafirmar su compromiso con el equilibrio fiscal y monetario

El ministro Astori subrayó la intención agradeciendo al gobierno de los EEUU, a las multilaterales y a todos los participantes, en particular al ex ministro Alejandro Atchugarry en las operaciones que permitieron mantener la cohesión social y recrear los equilibrios fracturados. Sin embargo, las intervenciones de las tres principales autoridades del Ministerio de Economía y Finanzas apuntaron a utilizar el debate previo, al cual asistieron íntegramente para subrayar algunas proposiciones esenciales de la política económica actual: las exigencias de estabilidad, disciplina fiscal, flexibilidad en el uso de los instrumentos cambiarios y monetarios fueron reiteradas en cada una de las intervenciones. No faltaron alusiones a las discusión con la oposición sobre la responsabilidad fiscal del gobierno. Mario Bergara asumió la defensa del legislativo actual en referencia explícita a la crítica que realizara el doctor Ignacio de Posadas en su intervención. «El Legislativo actual ha actuado con responsabilidad fiscal y el presupuesto que vota no debe ser luego recortado por el Ejecutivo como en otras administraciones», recordó el subsecretario.

 

Balances difíciles

Las reflexiones del equipo económico se produjeron en el marco de una jornada que estuvo antecedida por los trascendidos de una carta enviada por el ex director de programación macroeconómica y posteriormente ministro, Isaac Alfie, advirtiendo que los organizadores ­BM y MEF- no habían invitado a exponer a quienes en los momentos críticos de la crisis financiera de 2002 habían sido protagonistas de la negociación que condujo a la salida, entre ellos el mismo Alfie. La advertencia indicaba que en la apertura del debate sobre las estrategias y conductas en la salida de la crisis iba a aparecer la mención de responsabilidades en la historia previa y la poscrisis.

En realidad, no había antecedentes de análisis de la experiencia uruguaya en la crisis y su posterior salida, realizados en reuniones abiertas en las cuales se debatieran contenciosos aun no laudados respecto a estrategias y conductas en dicha salida. La autocrítica del FMI respecto a su papel en las instancias previas de la crisis, que a partir de la crisis asiática de fines de los noventa había generado desequilibrios costosos en toda la periferia, se había realizado hasta ahora en el marco de una revisión global de los objetivos y la función de los organismos multilaterales de crédito en la preservación de la estabilidad global.

Ese análisis del modelo uruguayo y las conductas de los actores en la crisis más importante de la historia económica nacional era pertinente y oportuna, tal cual lo destacara David Yuravlivker, actual representante para Uruguay del Banco Mundial, y coordinador entonces de la ayuda multilateral brindada a Uruguay en junio-julio de 2002: «Esto no es un ejercicio académico, es posible que tengamos que afrontar situaciones similares más adelante».

 

Subestimación de riesgos

En el transcurso de la extensa jornada realizada en el Radisson se volcó un conjunto de análisis sobre los orígenes de la crisis y la imprevisión de su desenlace. Uno de los más novedosos fue aportado por Eduardo Fernández Arias, un técnico uruguayo que trabaja como asesor económico regional del BID y participara también en la gestión de la crisis. La advertencia en cuanto a la responsabilidad de haber subestimado el peso de la deuda al término de la década de los noventa debe ser evaluada en clave de futuro, sostuvo Fernández Arias. En su presentación explicó la distorsión que tienen sobre las relaciones usuales de deuda-PIB y otros indicadores de vulnerabilidad las modificaciones del tipo de cambio real. «Veníamos de períodos de crecimiento que no tenían ninguna expresión en el plano fiscal.» Persistían los déficit aun en los momentos de mayor crecimiento y esa debe ser una enseñanza que contribuya a disminuir en el futuro la vulnerabilidad del país».

John Taylor quien se desempeñara como responsable del Departamento del Tesoro para Asuntos Internacionales cuando se precipitara la crisis bancaria uruguaya, explicó las razones a partir de las cuales el gobierno norteamericano realizó su primera experiencia de instrumentar un crédito puente a un país con virtual cese de pagos y que posibilitara mantener el sistema de pagos hasta que terminara de concretarse el crédito multilateral. Al igual que Murillo Portugal quien participara protagónicamente desde el Directorio del FMI en la instrumentación de la solución, Taylor explicó que Uruguay logró activar en la emergencia sus ventajas comparativas frente a otros países que también vivieron crisis financieras y de deuda y no fueron asistidos por el FMI ni por los EEUU, como la Argentina por ejemplo. La historia de cumplimiento con sus obligaciones soberanas y la convicción que Uruguay vivía una crisis de liquidez pero no de insolvencia posibilitaron las acciones extraordinarias del gobierno norteamericano y las multilaterales. Las motivaciones de la asistencia extraordinaria se realizó en confrontación incluso con la opinión de las oficinas técnicas del FMI y la resistencia de otros socios importantes del Fondo, quienes en aquel momento se inclinaban por la recomendación de declarar el default y no continuar comprometiendo deuda en la financiación de una solución reparatoria de las pérdidas sufridas por el sector privado de un país como Uruguay. *

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