La Reforma Tributaria y las pequeñas empresas
Básicamente el Monotributo es un impuesto de un aporte único (realizado al BPS) que es exclusivo para las pequeñas empresas que no se encuentran instaladas en superficies fijas, es decir, puestos abiertos en espacios públicos, como ferias o vendedores callejeros. La condición para ser contribuyente de este impuesto es tener una unipersonal, no más de 3 empleados, y realizar ventas no superiores a $ 40.000 mensuales. El aporte que realizan estas empresas es de alrededor de $1.400, para BPS, sin aportes a DGI.
En el caso del IPE, las empresas no tienen límites legales de personal, ni de forma jurídica, pero sí deben facturar menos de $40.000 por mes. Comúnmente estas empresas son almacenes, pequeños talleres o locales comerciales, kioscos, etc. En estos casos, las empresas no son contribuyentes de IVA, y tributan un ficto de $1.470 por mes a la DGI, y el pago al BPS es el mismo que cualquier empresa contribuyente comercial (en el caso de una unipersonal con cuota mutual para el patrón, sin personal son $1.867).
A partir del 1º de julio, cambian las condiciones para las pequeñas empresas. Uno de los principales cambios es la ampliación del Monotributo también a locales instalados, es decir que los kioscos, o pequeños talleres también quedarían incluidos.
Pero se rebaja el límite de personal para el Monotributo (de 3 a 1 empleado), y se amplía también a sociedades de hecho (sin empleados y con no más de 3 socios).
A la luz de los cambios en el sistema tributario, las empresas familiares con hasta 1 empleado, se ven beneficiadas en la reducción de su tributación, y las pequeñas empresas en general también, aunque deberán liquidar IVA y tendrán un aumento de costos administrativos por este concepto, y además tendrán una pérdida de competitividad significativa, desde el punto de vista que las medianas y grandes empresas contribuyentes de IRAE no podrán deducir como gastos las facturas de estas empresas, por lo tanto las medianas y grandes empresas se comprarán entre ellas y las pequeñas empresas se dediquen exclusivamente al consumo final. A esto, David Eibe de la Asesoría Tributaria del Ministerio de Economía dijo en radio El Espectador, que este tipo de empresas por lo general tienen facturación a personas y empresas, pero como las personas no piden facturas, y las empresas sí, su facturación declarada está por debajo de lo que sería su facturación real, y si incluyeran todas sus facturas no estarían comprendidas por facturar más de $40.000 por mes. Esto demuestra la voluntad explícita de las autoridades de que las pequeñas empresas se dediquen pura y exclusivamente a la venta a consumo final. *
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