El monstruo enjaulado
La atención sobre la evolución de las expectativas con la cual se esperan las encuestas que utiliza el Banco Central uruguayo, para mejorar su información sobre qué es lo que están pensando de los formadores de opinión en la materia, es muy escasa en relación a la atención que provocan estas encuestas en los países desarrollados. Ayer, al conocerse la moderada inflación de abril en EEUU, el comentario del índice es referido permanentemente al resultado de las encuestas previas organizadas, en este caso, por las agencias especializadas en información económica. En Brasil, durante las dos semanas previas a la decisión del Comité de Política Monetaria la prensa trabaja intensamente con las expectativas de inflación pegándolas más fuertemente que en el norte a la evolución del nivel de actividad.
El mundo se ha acostumbrado a identificar la inflación en su condición de impuesto regresivo y discrimí-
nante. Es, probablemente, en la prelación de amenazas que identifica el ciudadano de los países desarrollados, el indicador más atendido en materia económica y política. Se puede decir que en el norte, la gente toca diariamente los barrotes de la reja que retiene al monstruo.
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