La razón del conflicto de frontera

En la década maldita de los ochenta no había conflicto regional. Uruguay padecía en mayor medida aún que la región. Su captación de IED era inexistente ­las dictaduras no son atractivas para las inversiones de riesgo y largo plazo­ y el comercio neto de servicios era desastroso, el peor de la región y uno de los peores de América Latina. Esta situación se revierte completamente a partir de la finalización de la crisis de 2002 en Uruguay y, por lo contrario, el deterioro relativo del comercio de servicios se mantiene en Brasil y pasa a ser dramático en Argentina.

Estas tendencias del comercio de servicios son funcionales con las de la IED en los respectivos períodos. Uruguay, en una línea de continuidad posibilitada por el transcurso de las dos últimas administraciones de gobierno, ha logrado ser más creíble que sus socios regionales para la IED y, sobre todo, es más capaz de utilizar las oportunidades que ofrece la nueva división internacional del trabajo para radicar IED e inversión nacional en el desarrollo del sector servicios. Brasil tiene dificultades y sigue apelando a su producción de bienes para compensar los saldos deficitarios de sus servicios. Al igual que lo que sucedía con los diferenciales de captación de IED, Argentina mantiene también déficit progresivos en materia de comercio de servicios. Razón suficiente para entender que el conflicto de fronteras no se reduce a una precaución ambientalista sino a su diferenciación como captador de inversión y productor competitivo de servicios. IED y comercio de servicios son puntales de la disminución de la vulnerabilidad a futuro y en los dos, la perspectiva de Uruguay aparece dramáticamente confrontada a la de Argentina, en particular. *

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