Japón: bajan la mayoría de los precios y se ingresa en deflación
La economía japonesa volvió a registrar deflación en febrero, cuando los precios al consumo (sin tener en cuenta productos frescos) retrocedieron un 0,1% anual a raíz de la baja del petróleo, único factor que los sostenía hasta ahora, y por la competencia encarnizada en el sector de la electrónica.
Este retroceso confirma los pronósticos de los economistas, así como del Banco de Japón (BoJ), que habían predecido una bajada temporal de los precios, antes de una probable vuelta a la inflación de aquí a algunos meses.
La baja de los precios en febrero es la primera en 10 meses en Japón, cuya economía registró un largo periodo de deflación entre el verano de 1998 y finales de 2005, un fenómeno negativo que desanima la inversión y retrasa el consumo doméstico.
Si se excluye la energía, los precios disminuyeron un 0,3%.
El precio de los carburantes, único factor que sostenía la inflación en Japón hasta ahora, cayeron un 5%, reflejando el retroceso de las cotizaciones de crudo.
Los precios de la electricidad también disminuyeron (-0,8%).
Los economistas consideran que los dos grandes factores que impiden despegar a los precios en Japón son la competencia feroz, sobre todo en la electrónica y las telecomunicaciones, y la debilidad del consumo debido a la ausencia de incrementos salariales.
Estos fenómenos se nutren uno de otro: los salarios se estancan porque la competencia es feroz, la competencia es feroz porque el consumo baja, el consumo baja porque los salarios se estancan.
Los precios de las comunicaciones retrocedieron 1,3% en febrero, lo cual refleja la guerra de precios entre los operadores de telefonía móvil.
Los «bienes de entretenimiento duraderos», por ejemplo televisores, lectores DVD o reproductores de música han bajado sus precios en un año en 17,1%.
«La evolución de los precios al consumo está de regreso en territorio negativo y podría permanecer allí hasta fin de año», predijo Richard Jerram, economista de Macquarie Securities.
Según el experto, la situación probablemente impedirá al Banco de Japón, que aumentó el 21 de febrero su tasa directriz a 0,50%, proceder a un nuevo ajuste monetario antes de varios meses.
Paradójicamente, los precios de los terrenos para construir en el sector inmobiliario han crecido una media del 0,1% durante el mismo periodo, la primera subida en 16 años.
«El hecho de que asistimos al mismo tiempo a una inflación de los activos y a una deflación de los precios al consumo es un fenómeno muy extraño que envenena mucho la vida de la gente», estimó Noriko Hama, profesor de macroeconomía de la Universidad Doshisha de Kioto (oeste de Japón).
«Es la consecuencia de una globalización cada vez mayor, aplicada en un país donde el espacio libre es raro», añadió. *
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