BCU-MEF-Dólar

Según las fuentes de Separata, no hubo disidencia alguna entre el MEF y el BCU, como no la hubo tampoco dentro del Copom respecto a la necesidad de aplicar una política más contractiva en materia monetaria. La perspectiva de deterioro mayor de la cotización del dólar y un aumento de la inflación en dicha moneda se suma a los problemas que tienen algunas cadenas de corte exportador y una elevada estructura de costos laborales. Pero a diferencia de otras momentos, el MEF tiene algún margen presupuestal para manejar paliativos para sectores con pérdida de competitividad agregada a los que esos sectores ya tienen en materia de acceso a mercados. Hasta febrero, el tipo de cambio real no había sufrido caídas dramáticas y, por lo contrario, continuaba aumentando en zonas de destino importante para el país. En los últimos días -incluido ayer-, el precio del dólar se debilitó. Ahora, con menos pesos en plaza el BCU y los gerentes financieros de los bancos deberán demostrar que están en condiciones de utilizar la batería de instrumentos que permitan disminuir las presumiblemente fuertes oscilaciones que tendrá el tipo de cambio más frecuentemente.

El BCU ha disminuido la tasa lombarda al 7% anual -ver explicación en la edición de ayer- y ha invitado a los bancos e inversores institucionales a utilizar otro tipo de instrumentos disponibles para ayudar al sistema a manejarse en un escenario de disponibilidades de pesos más estrecho. De cualquier manera esta es una de las preocupaciones nuevas. *

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