ASI LO SOSTIENE MARTIN PICKERING, DE ECONOMIST INTELLIGENCE UNIT

La alta liquidez internacional se puede cortar de manera abrupta

Esta organización, dependiente de la publicación The Economist de Inglaterra, organizó ayer un encuentro denominado «Mesa de Negocios con el Gobierno de Uruguay. Buscando un nicho competitivo de Uruguay en el Mercado global», ocasión en que reunió -a puertas cerradas para la prensa- a unos 220 empresarios con ministros del gobierno.

El tema era discutir como invertir en Uruguay y hacerle llegar a los jerarcas las preocupaciones empresariales.

Pickering dialogó con LA REPUBLICA y uno de los temas tratados fue el alto nivel de la deuda pública bruta, que supera los U$S 15 mil millones.

A este respecto indicó que lo importante es saber en qué dirección va la deuda, ya que las nuevas emisiones son nominadas en dólares o en moneda local.

«Todavía el saldo de deuda pública es alto, más del 75% del PBI y otro problema es que la mayor parte de esta deuda es en dólares. Por ejemplo si el peso cayera, la deuda se encarecería. Esto es aún una debilidad» dijo.

No obstante acotó que «el gobierno está mejorando las cuentas públicas y teniendo un mayor superávit fiscal, a la vez que busca un nuevo perfil de la deuda emitiendo en moneda nacional. En este rumbo es que mejora el perfil macroeconómico de Uruguay, y por lo tanto puede tomar deuda con menores intereses. Pero si existe una crisis internacional financiera o una fuerte devaluación, la estructura general se observa un poco débil».

Se debe acotar que el gobierno podría emitir este año hasta U$S 600 millones de deuda, en Unidades Indexadas, o sea en moneda nacional que ajusta por la inflación, más una tasa de retorno. De esta manera se seguiría adelante con el proceso de emitir deuda nominada en moneda local u otras monedas más estables, como por ejemplo yenes.

 

Cambios mundiales

«La estructura de la economía mundial está cambiando mucho y desde mediados del año pasado se observa que el crecimiento mundial viene de Asia emergente» dijo el funcionario de The Economist.

Al analizar la realidad actual de la economía mundial, nuestro entrevistado sostuvo que el consumo en Asia es lo que está empujando la economía mundial y a esto se suma Europa que comienza a crecer con tasas superiores a las de un año atrás».

«Nuestras preocupaciones mayores se ubican en Estados Unidos, porque existe una posibilidad del 30%, en 100, de que tenga una recesión este año. Aunque esto suceda, el mundo no lo sufriría tanto como hace 10 años, porque Asia está creciendo de manera importante. Esto es un hecho positivo, o sea que el crecimiento del mundo no dependa tanto de un solo país» manifestó Pickering.

Cuando fue consultado sobre la abundante liquidez existente y que lleva a que países como Uruguay tengan una fuerte oferta de préstamos, advirtió que «como ya vimos años atrás, esa liquidez se puede cortar de manera abrupta».

Recordó que después de 1997 se empezó a cortar una fuerte liquidez que existía a nivel mundial, y llevó a crisis como la que afectó a Argentina en 2001, Brasil en 1998 y Uruguay en 2002.

«Una fuerte liquidez internacional nunca se puede asegurar de que va a durar mucho tiempo».

 

Argentina y la inflación

Pickering también hizo referencia en su entrevista con LA REPUBLICA a la situación por la cual atraviesan Brasil y Argentina, que tienen buenos desempeños en materia económica general a pesar de que llevan adelante programas diferentes.

El de Argentina brega por un dólar alto para impulsar las exportaciones, pero tiene como contrapartida que no puede utilizar la moneda norteamericana para controlar la inflación, haciéndola bajar de valor.

En Brasil se optó por un dólar bajo, atrayendo capitales pagando una de las más altas tasas de interés del mundo, y tiene una inflación controlada.

Pero mientras Argentina crece a tasas altas (más de 7%), Brasil no logra llegar a un 4% de crecimiento anual.

Frente a estas dos realidades disímiles, Pickering sentencia que la situación de Argentina «es en gran parte preelectoral».

Sostiene que «hay presiones enormes en Argentina por el tema inflacionario, y esto está siendo cubierto por el gobierno».

Una manera de bajar la inflación sería no intervenir más en el mercado de cambios y dejar que el dólar baje, fortaleciéndose el peso argentino. Pero esto podría afectar las exportaciones del vecino país, que son el motor principal de la economía.

«No creo que después de las elecciones esta situación (de control del dólar) se mantenga» sostiene el analista.

Acota que «el rumbo macroeconómico de Argentina no lo veo tan sustentable como el de Brasil, y para poder saber más del futuro tendremos que ver lo que pasará con la inflación después de las elecciones».

«Yo diría que hay más fe en el rumbo económico de Brasil, aunque quizás Argentina me puede llegar a sorprender. Pero existe consenso en que el gobierno de Brasil está siguiendo una trayectoria más estable para el largo plazo» finalizó diciendo. *

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