El BID prevé 5% de crecimiento para la región, pero persisten la pobreza y la desigualdad
En dicho marco el ministro de Economía suscribió un préstamo por 75 millones de dólares con el fin de incentivar la competitividad de la economía uruguaya y concretamente para reforzar la operativa de la oficina del apoyo al sector privado, recientemente creada en la órbita del MEF.
Justamente el tema de la competitividad fue abordado en la reunión como uno de los problemas centrales que acarrea la región para afianzar el proceso de desarrollo.
Otros de los tópicos que se estimaron fundamentales para el desarrollo de Latinoamérica, la consolidación de la democracia el año pasado debido a los 12 procesos electorales que se realizaron, y la importancia que alcanzaron las remesas familiares, que el año pasado alcanzaron más de 62.000 millones de dólares.
En la reunión de gobernadores de la institución financiera continental, las expectativas están centradas en que América Latina acumule su cuarto consecutivo año de firme expansión prestando especial atención en los crónicos problemas de pobreza que siguen afectando la región.
Otro de los puntos que continúa siendo un desafío de las políticas apoyadas desde el BID es el generar empleos de buena calidad y ampliar el alcance de las políticas sociales para los grupos menos favorecidos. En el plano de los logros, se destacaron los resultados macroeconómicos de la región, que han logrado concretar el alza del petróleo.
Crecimiento insuficiente y desigual
El presidente del BID, Luis Alberto Moreno, sucesor de nuestro compatriota Enrique Iglesias, señaló en su discurso inaugural que el «gran reto de nuestros países durante los próximos años es hacer que los beneficios del crecimiento puedan sentirse en cada hogar de la región y para esto la igualdad de oportunidades debe ser el gran objetivo».
Sostuvo que, aunque en los últimos 5 años han logrado escapar de la pobreza 13 millones de personas, hay que aceptar que los logros por importantes que sean no han bastado para extender los beneficios del crecimiento económico a todos los sectores sociales.
Respecto a la desempeño futuro de la economía de la región, el BID prevé un crecimiento de 4,8 a 5% para América Latina este año, levemente inferior al 5,3% de 2006.
«La expansión económica actual no se ha visto reflejada en mejoras en la calidad de vida de un gran número de nuestros habitantes. Subsiste la desigualdad, es inaceptable que 205 millones de habitantes vivan por debajo de la línea de la pobreza», insistió.
La pobreza pasó por debajo del umbral de 40% en América Latina el pasado año y la extrema pobreza por debajo de 15%, aunque la región sigue siendo la más desigual del mundo.
Estados Unidos estornuda
En el ámbito económico, los participantes en la cumbre del BID se congratularon por la perspectiva de un cuarto año consecutivo de crecimiento para la región, aunque también mostraban su preocupación por las consecuencias de una eventual recesión en Estados Unidos.
«Nuestras economías están muy sincronizadas con lo que pase en la economía norteamericana», recordó Moreno.
En este contexto, el Banco advirtió que «una recesión en Estados Unidos se traduciría en un crecimiento de por lo menos dos puntos porcentuales menos en la región».
La opinión del FMI
Al margen de la reunión, el número tres del Fondo Monetario Internacional (FMI), el brasileño Murilo Portugal, emitió un mensaje de tranquilidad.
«Lo que sucedió en el mercado financiero era más una corrección tras un largo período de crecimiento en los precios de los activos, que un cambio fundamental en la dirección del mercado que nos obligue a hacer otra evaluación de nuestras proyecciones mundiales», aseguró.
Respecto a los fondos asignados por el BID en 2006, se indicó que fueron cerca de 2.300 millones de dólares a «operaciones dirigidas a la reducción de la pobreza», o sea el 35,4% del total de 6.400 millones desembolsados.
«En lo que se refiere a la competitividad, la región en su conjunto continuó a la zaga de otras regiones del mundo, particularmente de Asia», lamentó Moreno.
«Varios países de la región descendieron en las clasificaciones mundiales de la competitividad en los últimos años y (…) la desocupación y la calidad del empleo no han mejorado mucho», precisó el informe anual del Banco.
«La calidad del empleo sigue siendo la preocupación número uno de los latinoamericanos», subrayó, tras informar que «la tasa media de desempleo de la región cambió muy poco en 2006″, con la excepción de Venezuela donde bajó dos puntos porcentuales.
«Las mejoras en los demás países fueron pequeñas y Brasil presentó un leve aumento» del desempleo, explicó el documento del Banco, que atribuyó estos resultados a «las rigideces de los mercados laborales y el incremento de la tasa de participación laboral en algunos países».
Los mejores resultados, América Latina los registró con su cuarto año consecutivo de aumento de las exportaciones, cuyo promedio alcanzó el 21,4% el pasado año, aunque el Banco también pidió un mayor esfuerzo a la región «para crear condiciones más favorables para la inversión privada». *
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