LOS RESULTADOS FISCALES Y LAS METAS EN 2007 COMO REFERENCIA DE LA POLITICA

El gobierno gasta y distribuye todo el aumento de los ingresos y se queda sin margen para eventuales contingencias adversas

A diferencia de los informes previos, los resultados de las cuentas públicas de enero fueron publicados quince días luego de la fecha preanunciada, aunque el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) había prevenido al mercado que la dilatoria se efectivizaría como consecuencia de un cambio en la metodología del registro y la edición de las cuentas. Estos resultados, para el conjunto del sector público ­incluye gobierno, intendencias y empresas públicas­ mantienen las tendencias que se venían manifestando en los últimos meses del año previo.

El buen desempeño del ingreso en enero equilibró las tendencias de mayores gastos y no alteró esencialmente aquellas que se venían manifestando para el año móvil.

En grandes líneas, puede decirse que sin tener en cuenta la inflación ni las monedas, en pesos constantes, el incremento anual del gasto tiende a elevarse en tasas superiores al 7%, en una tendencia de aumentos mayores al incremento real del ingreso.

Pese a que no parece muy apropiado seguir mensualmente las relaciones de los resultados y un PIB del cual no hay datos ni estimaciones para períodos tan breves, en general se acepta que el resultado primario de las cuentas del gobierno en relación al valor de la producción está próximo al 3,8% del PIB.

 

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Las proyecciones fiscales del programa del gobierno para el presente año prevén exactamente dicha relación (3,8%) como meta suficiente para que conjuntamente con el ajuste de las inversiones se disponga de unos 20.834 millones de pesos con los cuales el gobierno deberá afrontar el pago de intereses por unos 22.500 millones de pesos, lo que al término del año reduciría el déficit global de las cuentas públicas a unos 2.600 millones de pesos, un medio punto del PIB a dicha fecha y la mitad del déficit global de 2006. Sobre esta base se conforma todo el resto de la programación económica.

El gobierno debe decidir si completa el financiamiento de ese menor pero persistente déficit con más impuestos o más deuda, a los efectos de que el país pueda realizar sus pagos y funcionar normalmente. Por ahora los resultados están en línea con el programa financiero anunciado. Pese a lo cual, la fragilidad de los equilibrios del programa expuestos a las nuevas contingencias van a ir creando un marco de tensión continua sobre los decisores del gasto público y las condiciones que tendrá el mercado para financiar a precios razonables los viejos y nuevos déficit.

En este marco general de tensión presupuestal, el Ministerio de Economía manejará la caja correspondiente al gobierno central y de manera formal o informal incidirá en los equilibrios del resto del sistema público, incluyendo las intendencias, que tienen un grado de autonomía que no siempre arroja resultados positivos como en 2006. Importa saber que el primer resultado de 2007 para este conjunto más incierto de las intendencias es fuertemente positivo como todos los enero, pero ese saldo positivo, unos 665 millones de pesos, es el menor de los tres últimos años y en términos reales un 30% inferior al de un año atrás, lo que confirma las razones del temor que el mismo gobierno recoge en sus proyecciones de resultados fiscales de los gobiernos departamentales para el presente año.

Aun cuando estima que se mantendrán los equilibrios básicos. Luego de los resultados de los últimos meses, el gobierno deberá demostrar que está en condiciones de disminuir el déficit de sus propias cuentas, incidir como pueda para que las empresas públicas reviertan el magro comportamiento financiero del año pasado ­vía eliminación del gasto energético extraordinario y la disminución de los aportes previsionales­ y puedan verter a la tesorería casi 7 mil millones de pesos en el correr del presente año, tres veces más que lo aportado en 2006.2

Esta es la tendencia que se comprueba en los últimos meses, fuertemente incidida por la recuperación de los equilibrios de Ancap, la persistencia de los déficit de UTE, la disminución de los aportes de Antel y la mejora de la gestión de OSE. *

1 Alusión a la exposición del senador Isaac Alfie en ADM.

2 En 2006 el aporte de las empresas del Estado a la financiación del presupuesto global fue mínimo ($ 2.120 millones, 0.5% del PIB) debido a los fuertes déficit

 

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