Végh Villegas: "Estamos en el umbral del acuerdo Brasil-EEUU, el acuerdo esencial del Hemisferio Occidental"
La propuesta de ADM consistió en una ubicación de la perspectiva político económica del país en el marco de la apreciación que el ingeniero Végh Villegas aportara sobre la evolución del favorable entorno en que se desarrolla la experiencia del primer gobierno de izquierda en Uruguay. Con su creatividad acostumbrada, Végh enfocó ese escenario desde el interés específicamente uruguayo en la consideración de un eventual acuerdo de EEUU con Brasil en lo que, según lo señalara enfáticamente el expositor, pudiera constituirse en la variable más relevante, no sólo para Uruguay sino para el mundo occidental.
El otrora ministro de Economía que propició las reformas estructurales de los setenta ubicó ese punto esencial para la perspectiva uruguaya, en el marco de un escenario complejo a nivel internacional, en el cual destacó su preocupación sobre el ajuste de la burbuja de liquidez extrema que caracteriza a los mercados globales.
En especial, Végh se preguntó por el desenlace chino en un escenario de ajuste fuerte, y recordó la experiencia de ajuste de la economía japonesa a finales de la década de los 80, a partir del cual se precipitaran los desequilibrios, la crisis global de los mercados asiáticos, centrales y de la periferia en su conjunto. Empero, el foco del análisis de riesgo y oportunidades que encaró Végh Villegas estuvo centrado en la perspectiva de un gran acuerdo en gesta de Brasil y EEUU.
Política y economía de futuro
El doctor De Posadas realizó una apreciación general sobre la coyuntura actual, celebrando el éxito del gobierno en lo que refiere al tratamiento de la deuda y sus logros en materia fiscal, aunque, en este caso, sugirió que la inversión pública de los próximos años pudiera afectar los equilibrios logrados. De inmediato reiteró sus críticas sobre la política del gobierno en materia de derechos de la propiedad y las garantías, crítica que incluyó una acusación a la actual ministra del Interior por subrogar la propia Constitución haciéndose responsable de seleccionar la propiedad que se protege de aquella que se deja librada al vandalismo -alusión específica a la ausencia de protección de la propiedad en las manifestaciones de repudio a la visita del presidente Bush. «…la ministra decide cuáles son los vidrios que conviene proteger y cuáles no», señaló. Más allá de las conocidas críticas sobre la política del actual gobierno, De Posadas realizó una apreciación contundente en relación al diseño de la futura política exterior del gobierno «que no la hay en la actualidad». Recordó: Uruguay no puede ni salir del Mercosur ni intentar un contrato de pertenencia diferente al actual. «Ni es conveniente, ni es posible». La política exterior del Uruguay debe armonizarse inevitablemente con la estrategia brasileña, sentenció. Más gráfico aun: «Uruguay no puede vestirse como quiera en el Mercosur»
Sobre este eje de predicciones centrales explicadas en las intervenciones de Végh Villegas y De Posadas: un acuerdo histórico EEUU-Brasil y un vínculo más estrecho y funcional de Uruguay con Brasil se concentró la atención principal del auditorio empresarial durante el almuerzo de ayer.
Por su parte, el senador Isaac Alfie apeló a una argumentación más económica para expresar su disconformidad con la política actual y el resultado de sus balances. Aludió a tales efectos a la aparición de señales negativas en la composición de las inversiones y la importación vinculada a ella. En síntesis, el ex ministro de Jorge Batlle intentó convencer sobre el magro comportamiento que habría tenido la economía uruguaya en el último período, en el mejor de los escenario posibles, enfatizó. Independientemente de sus juicios críticos y la alusión a los riesgos regionales, a la carencia de política monetaria de largo plazo, el ex ministro sugirió que, más allá de la crítica los actores comprendiéndose explícitamente en ellos- debían comprometerse con acciones y estrategias de largo plazo. Las llaves del futuro, dijo, residen en la capacidad de impulsar las reformas estructurales. No las que complicaran y no se harán ni aquellas que ni siquiera se discutirán sino insistió- en aquellas que resuelvan seguridades a futuro, creando incentivos reales para una mejor educación y sentando bases de seguridades para la competencia leal que hoy no existen. «Han cambiado las reglas de juego», dijo. Y a ello responden los empresarios con miedo del sobreendeudamiento futuro, disminuyendo su propensión a invertir. *
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