Expectativas por las soluciones que el gobierno prepara para la industria textil y del vestido
Es de conocimiento público el pasaje al seguro de paro de la totalidad de los trescientos operarios de Fibratex, hecho que dramatizó al extremo la ya complicada situación que venía arrastrando el sector. En un contexto en el cual la actividad de la industria manufacturera está creciendo a una tasa de dos dígitos, la industria textil y del vestido ha permanecido estancada y pese a su heterogeneidad, según el valor agregado que integran las distintas ramas del sector, es considerada esencial para el mantenimiento del empleo y el nivel de actividad industrial. Los problemas de la competitividad de la industria no son nuevos pero se han precipitado como consecuencia de la concurrencia en mercados en los cuales Uruguay va perdiendo competitividad y acceso. Actualmente se están verificando cambios dramáticos en la demanda asiática de lanas peinadas y los exportadores de textiles e hilados desestiman cualquier posibilidad de competir con la oferta oriental en rubros de mínimo valor agregado. Los dirigentes sectoriales consultados ayer por SEPARATA no conocían aún las propuestas que el Ministerio de Economía les formularía en la mañana de hoy pero sostenían que «de haber voluntad política» el costo de las medidas que el gobierno debería o podría adoptar sería ínfimo en comparación con las que están sosteniendo la competitividad de algunos sectores con problemas de aumentos reales muy importantes en sus costos laborales, de tarifas y aportes para la estructura del costo que tiene este tipo de industrias.
Escepticismo
En realidad, la industria maneja con cierta desesperanza las posibilidades que tiene el gobierno dijeron las fuentes empresariales en un país en el cual la macroeconomía anda tan bien que no parece posible imaginar soluciones microeconómicas. Consultados acerca de la posibilidad de que el gobierno pudiera apelar a nuevos instrumentos de financiamiento sectorial vinculados con el logro de corrientes más sostenidas de exportación al mercado norteamericano, donde la industria tiene aranceles del 18% al 25%, y pudieran ser salvados con cupos en el régimen general de preferencias, los empresarios se manifestaron escépticos dado que no vislumbran cómo podría convenirse tal posibilidad. Los trabajadores textiles no tenían anoche información sobre la eventual proposición que formularía el gobierno para el sector, pero le advirtieron a SEPARATA que de no arbitrarse alguna solución rápida y de impacto «no quedaría un solo puesto de trabajo en el sector». *
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