
A continuación se extracta lo medular de una Ponencia realizada por su presidente, el economista Fernando Calloia, en el marco del último ciclo del Debate Industrial organizado por la Cámara de Industrias del Uruguay (1)
En la misma Calloia comenzó preguntándose ¿qué banco queríamos?
Sabíamos que era un banco público, que tenía un peso importante en el mercado y que era un banco que había contribuido decisivamente al desarrollo de muchos sectores de actividad. Pero también éramos conscientes de que en la crisis de 2002 atravesó un momento de extrema gravedad.
En ese marco, el banco venía con un atraso importante en sus sistemas de información, se gestionaba un banco a ciegas.
Cuando llega la crisis de 2002, la magnitud de la crisis interna se manifestó en toda su dimensión.
Por suerte hoy la situación es totalmente distinta, luego del excelente desempeño que ha tenido el banco en estos últimos dos años. Cuando asumió nuestra administración, el patrimonio ascendía a US$ 324 millones y hoy trepa a más de US$ 510 millones. Y este incremento de US$ 190 millones del patrimonio en un año y medio de gestión se logró con coeficientes de rentabilidad del orden del 20% sobre capital.
Por lo expuesto, somos muy optimistas de que realmente el banco va a consolidar definitivamente su posición en el mercado en los próximos años y va a volver a tener el nivel patrimonial y de seguridad institucional que nunca debió haber perdido.
De las crisis se aprende y el banco también aprendió.
Tres fueron tres los objetivos vinculados con la política de crédito.
En primer lugar, el Banco República debería mejorar la información respecto de la gestión crediticia. En tal sentido todas las acciones dirigidas a mejorar los problemas de asimetría de la información contribuyen al desarrollo económico del país.
En segundo lugar, había que disminuir los perjuicios que se generan por la asimetría de información. Como ustedes saben, la información puede ser considerada un bien público y por ese motivo, las empresas privadas no siempre tienen incentivos para contribuir a la eficiencia de los mercados en materia de información.
Tal comportamiento se fundamenta en el hecho de que quien provee información a los mercados no obtiene beneficios por hacerlo, mientras que genera beneficios para el resto del mercado.
En tercer lugar, debía estimularse el desarrollo económico. O sea, había que reubicar al banco de desarrollo, función que había sido duramente cuestionada en los años 90 (al extremo que se llegó a declarar formalmente que el banco debía abandonar su condición de banco de desarrollo y transformarse en un banco comercial más).
Quiero destacar muy especialmente que ese banco con estrategia “comercial” fue el que quebró, dado que el error en el otorgamiento de créditos comerciales provocó la quiebra del banco y no su condición de banco de desarrollo.
El primer instrumento que pusimos a disposición de los clientes fue lo que nosotros llamamos la licitación de proyectos de inversión. Tenía un diseño orientado a cubrir, al mismo tiempo, los tres objetivos mencionados.
La idea fue hacer un llamado público orientado al financiamiento de proyectos de inversión, con criterios amplios de evaluación.
O sea, no iban a ser evaluados exclusivamente los aspectos económicos-financieros clásicos, sino otros previamente definidos y divulgados como la generación de empleo, el cuidado del medio ambiente, la localización, el uso de tecnología limpia, el potencial exportador.
Los proyectos ganadores podrían acceder a condiciones altamente ventajosas en términos de tasas de interés.
Con este instrumento pretendíamos, en primer lugar, identificar proyectos altamente prometedores y, por tanto, evitar toda forma de selección adversa.
En segundo lugar, como se iban a publicar los resultados, mejoraría la información disponible respecto a empresas, proyectos y empresarios. Daríamos información a todos los mercados sobre aquellos proyectos que resultasen ganadores, que pasaran todos los requisitos de evaluación y sobre los que realizaríamos una evaluación permanente en su desempeño.
Y, en tercer lugar, contribuiríamos al desarrollo económico en la medida en que, este país tiene una marcada deficiencia en lo que hace al acceso a fuentes de financiamiento de mediano y largo plazo.
Esta medida entendemos debería transformarse en el buque insignia del Brou.
Importa señalar que la evaluación de los proyectos presentados es absolutamente neutra. No se necesita hablar con ningún director para que un proyecto sea seleccionado.
A mí me llamó mucho la atención el hecho de que cuando hicimos la premiación, los empresarios me cercaran, me saludaran y me dijeran “mire, yo soy uno de los proyectos seleccionados, usted no me conoce y le tengo que agradecer porque no necesité hacer ninguna gestión en el Directorio para ser seleccionado”. Ese es un aspecto clave que debe caracterizar la acción del Brou: desligar su operativa de cualquier forma de clientelismo.
Otro tema que me parece muy importante refiere al financiamiento de ideas.
El proyecto ganador de la licitación de este año fue un proyecto innovador del Frigorífico Tacuarembó. Es bastante más difícil cuando alguien viene solamente con una idea ya que debemos decidir cómo financiar la idea.
El banco también puede contribuir decisivamente en proveer información pero también pensamos que para financiar esas ideas debemos priorizar las que tiene asociado un alto contenido tecnológico.
Tanto en la licitación de proyectos -en la cual se premió con mayor énfasis la incorporación tecnológica con respecto al incremento nos propusimos diseñar un instrumento para emprendedores que nos pudiese ofrecer garantías. También en este caso se premiaría la incorporación de cambios técnicos y no tanto los aumentos de producción que estuviesen asociados a más capital o más trabajo.
En cuanto al problema de las garantías, los resultados económicos del banco resultan fundamentales para posibilitar la constitución de fondos de garantía de tal manera que operen como un seguro frente al riesgo de este tipo de proyectos. Y efectivamente estamos constituyendo fondos de garantía que van a viabilizar una primera etapa que abarca hasta dos millones de dólares de créditos para proyectos de carácter tecnológico.
La creación de los fondos de garantía posibilitan esta operativa sobre bases sólidas sin comprometer la estructura patrimonial del banco.
En resumen, los dos instrumentos juegan en igual sentido y tienen como palanca el incremento patrimonial del banco. Sin incremento patrimonial todas estas propuestas no tienen ninguna posibilidad de ser exitosas.
Finalmente, quería compartir algunas reflexiones vinculadas al crédito a las Mypes.
En primer término debo reconocer que la problemática vinculada al crédito a Mypes no es fácil de resolver por parte del Brou. *
(1) La ponencia completa se encuentra en la revista de Diciembre 2006 de la CIU.
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