América Latina debe buscar integración energética como estrategia de desarrollo
América Latina tiene un sector energético bastante abundante en relación con su demanda», dijo Ríos Roca en entrevista con la AFP en Washington.
«Existe un potencial hidroeléctrico que no se está utilizando adecuadamente, que es necesario utilizarlo, y que es base de la integración energética que puede ocurrir en el Cono Sur, y también en Centroamérica y hacia México», expresó el titular de la Organización Latinoamericana de Energía (Olade).
América Latina «tiene 32 o 33 años de reservas de producción (disponibles) tanto en gas como en petróleo», señaló.
A pesar de esta situación ventajosa en relación a otras regiones del planeta, algunos países del subcontinente como República Dominicana, Chile, Uruguay, Ecuador, Argentina o Cuba entre otros padecen su dependencia energética y sufren un alto impacto por los elevados precios del crudo.
Ríos explicó que la situación actual puede explicarse a partir de tres factores: falta de planificación, falta de inversión pública o privada en el sector energético, y falta de entendimiento político para usar la integración energética.
«Lo racional desde un punto de vista económico y de integración, y de vínculo, es construir mucho más redes eléctricas y gasoductos. Sería lo óptimo, porque hay unos países que lo demandan y otros que lo ofertan», indicó.
«Los países no han sabido planificar la entrada del sector privado (al campo de la energía) a partir de la década de los 90. Si bien (el sector privado) hizo altas inversiones, fueron inversiones hechas con un solo objetivo: rentabilidad. No hubo planificación en el desarrollo ni nacional ni regional», esgrimió.
Ríos, que dirige una organización que agrupa a 26 países del continente americano, inisistió en que la región debe aprovechar el hecho de que hay oferentes y demandantes de energía.
Para explicar el punto, dio el ejemplo del Cono Sur, que, señaló, es deficitario en gas natural, incluso si se cuentan las extensas reservas probadas de Bolivia.
«Si Bolivia no se lo da (el gas) a Chile, no se lo da a Argentina, no se lo da a Brasil, si Venezuela no se lo da a los países vecinos, ¿adónde lo tendría que llevar? Lo tendría que llevar fuera del continente, y el problema del gas natural es su costo de transporte», sostuvo.
Según la Olade, en 2018, la región podría ahorrar hasta 90.000 millones de dólares vendiendo internamente el gas.
«La integración energética latinoamericana pasa más por un desarrollo de infraestructura, y de necesidades de países vecinos y que están próximos», resumió.
Ríos Roca notó que en la región la «tendencia» es refortalecer, refundar o crear nuevas empresas estatales en el campo de la energía.
«Hay una tendencia clara: vamos a tener empresas estatales para largo en el sector energético, pero no hay denegación de ninguno de los países de América Latina a la inversión privada», señaló.
«Cerrar el aparato al sector privado… no hemos visto esto en ningún país latinoamericano. Toda la región está abierta a inversiones privadas, pero creo que el contrato es con nuevas condiciones de juego», matizó.
En este contexto, el titular de Olade señaló que es necesario que las empresas estatales de energía sean eficientes, con una estructura corporativa dinámica, rápida y moderna, que se pueda asociar con el capital privado y formar alianzas.
Ríos Roca también se refirió a las posibilidades de desarrollo en América Latina de formas de energía alternativas a las tradicionales. «Latinoamérica tiene un gran potencial para las energías alternativas, especialmente lo que son los biocombustibles con el liderazgo de Brasil», sostuvo. «El mundo y Latinoamérica tienen que empezar a mirar combustibles alternativos en el largo plazo, a pesar, en último caso, de tener buenas reservas», manifestó. Pero el primer paso para América Latina en materia energética, sería «integrarse a sí misma», insistió. *
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