La especulación global atiende la posibilidad de un gran acuerdo comercial
La discriminación informativa afecta las posibilidades de comprensión masiva de lo que está sucediendo en China realmente. La fantástica acomodación del líder de la emergencia al capitalismo global tiene varias vertientes de interés, pero la principal pasa por la construcción de las seguridades y garantías del sistema financiero. Ni el regulador ni las instituciones financieras pueden continuar financiando sin riesgos extremos un crecimiento a tasas acumulativas anuales del 9%. Pero esa reestructura del sistema requiere tiempo y el gobierno chino no parece estar acertando en el aterrizaje a niveles de actividad soportables. Se sabe poco de esto y menos aun de las operaciones complejas que vinculan esa acomodación a la reestructura del comercio mundial en el marco de los compromisos de Doha. De allí que pequeñas variantes en la estabilidad de las variables principales de la economía china produzcan una multiplicación de efectos de todo tipo sobre los mercados de commodities, de moneda y tasas de interés. Eso es lo que pareció insinuarse nuevamente a mediados de la semana pasada.
Revaluación del yuan
Uno de esas señales de que algo no usual está sucediendo en China fue la apreciación del yuan frente al debilitado dólar. La valorización del 0.2% que tuvo el yuan en relación con el dólar el miércoles, fue una respuesta natural del mercado ante las declaraciones del secretario del tesoro norteamericano que horas antes había celebrado el plan de flexibilización cambiaria que tenían las autoridades chinas. En la perspectiva de un nuevo aumento de las tasas de descuento del Banco de la República de China el mercado respondió con un aumento de la cotización de la moneda de dicho país lo que, además, impactó en el mercado de bonos disminuyendo la cotización de los bonos de tasas fija emitidos por China. La asociación inmediata de la respuesta del mercado a la presión que supone cada declaración de las autoridades económicas norteamericanas molesta a los chinos y lo sucedido esta semana no fue una excepción.
El Yuan cerró en los mercados asiáticos a U$S 7.76 acumulando una valorización de algo más del 6% desde que en mayo del año pasado el Banco Central de China iniciara sus ajustes al alza de las tasas de interés con indisimulable intención de admitir la valorización de su moneda. Entonces la cotización del yuan era de U$S 8.30. Analistas del mercado cambiario asiático indicaban que esta tendencia podría mantenerse para acumular en todo el año 2007 una desvalorización agregada de 6%, nuevamente. Otras opiniones citadas por la prensa económica especializada admiten que el incremento de reservas y la liquidez excepcional del mercado financiero chino pudieran determinar variantes de política monetaria aumentos mayores de las tasas de interés- que determinaran a la vez una valorización aun mayor de la moneda nacional china con sus consecuencias obvias sobre el comercio internacional.
Febrero 2008, ¿fin de Doha?
China finalizó 2006 con un superávit comercial de U$S 177 mil millones, generando el consecuente aumento de las presiones norteamericanas y europeas para que el gobierno chino acelere el plan de flexibilización cambiaria y admita la valorización natural de su moneda.
El acceso de los demócratas a las mayorías legislativas genera una realidad dramática para la definición de las políticas de equilibrio. Uno de los jefes demócratas del senado refutó la celebración que realizaba el secretario del Tesoro, Paulson, de la política china amenazando con un replanteo a fondo de una ley que impone aranceles máximos a las importaciones provenientes de China, del orden del 27%. Pese a ello, aquel juego más complejo de variables económicas y políticas determinaron que, pese a la revaluación del yuan, o por ella, uno de los índices de precios de las acciones cotizadas en la bolsa china se elevara esta semana más de un 6%, movimientos desusados en occidente y extraordinarios para el estable mercado de valores chino. La subvaluación de las acciones del capital industrial chino es obvia y esa convicción fue activada por la especulación luego que el mercado intuyera que hay un acuerdo implícito en el marco de la OMC con una promesa de fin de ronda en febrero próximo- cuyos efectos pudieran ser extraordinariamente importantes no sólo para el mercado chino sino para todos las economías concurrentes.
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