Cambio en el elenco económico brasileño

El secretario del Tesoro de Brasil, Carlos Kawal, presentó su renuncia por razones «estrictamente personales», tras ocho meses en el cargo, anunció el viernes el ministerio de Finanzas.

El ministro de Finanzas, Guido Mantega, aceptó la dimisión y encargó al actual subsecretario, Tarcisio José Massote de Godoy, asumir el puesto temporalmente, informó AFP.

Kawal, nombrado en el cargo en abril, se abocó principalmente a la gestión de la deuda pública.

Puso en práctica una política de reestructuración con miras a prolongar los plazos de reembolso de la deuda interior y disminuir la proporción de los títulos indexados en las tasas de interés brasileñas, de las más altas del mundo, para aligerar el peso de la deuda.

La deuda pública neta (interior y exterior) representó en noviembre 49,3% del Producto Interno Bruto, lo que significa una disminución con respecto a diciembre de 2002, cuando era 55,50%, en vísperas de la asunción del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Con la finalidad de disipar especulaciones, en su carta de renuncia al ministro Kawall expresó su apoyo a la política económica del gobierno.

Brasil «reúne todas las condiciones para entrar en un ciclo de crecimiento basado en la estabilidad económica», señaló Kawall.

Dijo que apoya «particularmente la política presupuestaria y de (gestión de) la deuda pública, que debe contribuir al mejoramiento de nuestra calificación de riesgo y conducirá inevitablemente al próximo gobierno a la categoría de inversor».

La categoría de inversor es otorgada por las agencias de riesgo a aquellos países que representan una inversión segura.

Kawall abandona el cargo justo cuando el riesgo país tocó el jueves un nuevo mínimo histórico de 193 puntos. Esta cifra mide la brecha de rendimiento entre los bonos del Tesoro estadounidense y los títulos brasileños, y refleja la confianza de los inversores en la capacidad de Brasil de reembolsar sus deudas.

La prensa local indicó en las últimas semanas que Kawall buscaba una disminución de los gastos públicos corrientes, cuando el gobierno discute medidas para impulsar el crecimiento económico.

Kawall indicó igualmente que «el acuerdo a largo plazo de reajuste del salario mínimo, (constituye) sin duda alguna un paso positivo hacia un equilibrio entre la planificación económica y la justicia social, respetando los límites de la responsabilidad presupuestaria».

El presidente Lula decidió un alza de 8,6% (aumento real de 5,3% tomando en cuenta la inflación) del salario mínimo, que pasará a ser el 1 de abril 380 reales mensuales (unos 177 dólares). Además, los incrementos futuros deberán basarse en la inflación y el crecimiento del Producto Interno Bruto del año precedente.

La prensa reportó las reticencias del Ministerio de Finanzas a este incremento salarial. *

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