Países industrializados se preguntan por qué América Latina no despega
Laboratorio de todo tipo de experiencias populistas u ortodoxas, América Latina no llega a despegar como lo han hecho varias naciones asiáticas o los antaño «pobres» de Europa, España y Portugal, se lamentó el martes en París el secretario general de la OCDE, el mexicano Angel Gurría.
Salvo la excepción chilena, la región latinoamericana no crece, ni se desarrolla «como puede y debe», sobre todo si se la compara con los dos vecinos ibéricos, Irlanda, Corea u otros países que apenas salían del subdesarrollo hace no muchas décadas.
«¿Por qué no funciona América Latina»?, se preguntó Gurría en una conferencia en la Casa de América Latina de la capital francesa.
El patrón de la OCDE que agrupa a las 30 naciones democráticas más industrializadas, entre ellas México desgranó una serie de claves pero defendió ante todo el principio de que los «cambios deben ser progresivos y constantes», algo que no ocurre en la región.
La dificultad de reformar es una de ellas. En México, relató con humor Gurría, la reforma fiscal con el presidente Ernesto Zedillo (1994-2000) «era necesaria», con Vicente Fox (2000-2006) «era urgente» y con el nuevo mandatario Felipe Calderón «es impostergable».
Entretanto, la reforma no se hizo «pero ya se acabaron los adjetivos», ironizó Gurría, ex canciller y ex titular de Hacienda en su país.
Por ello, el éxito de Chile obedece en parte a una cuestión de «estabilidad política»: las elecciones chilenas de los últimos años fueron «todas ganadas por el mismo grupo político», la Concertación Democrática, coalición de centro izquierda en el poder desde 1990.
«Esa (la estabilidad) no es la regla imperante en América Latina», constató Gurría.
Otro factor es la «inversión pública» en investigación y desarrollo, que en América Latina es «insuficiente».
El ejemplo de España y Portugal, sobre todo comparado con el de la región latinoamericana, es ilustrativo: hace 50 o 60 años, estos dos países tenían una situación equivalente o inferior a México o Argentina, y la mitad de los ingresos promedio en Europa.
Hoy, España y Portugal tienen una riqueza similar a la de sus socios de la Unión Europea (UE). «Ello se produjo gracias al anclaje europeo», explicó Gurría. «Pertenecer a la UE es un estímulo, mientras que en América Latina la integración se limita a una reducción de aranceles», añadió.
España, antes país de emigración, es hoy un Eldorado para los inmigrantes. En cambio, en México «seguimos igual, enviando emigrantes a Estados Unidos», subrayó Gurría, que se expresó alternativamente en francés y castellano.
La falta de competencia («América Latina está llena de monopolios»), la persistente desigualdad («es indeseable ética y moralmente, y mala económicamente porque impide el crecimiento») o la falta de real integración («Mercosur está cerrado en sí mismo») son, en opinión del mexicano, otros factores de ese fallido despegue latinoamericano.
Gurría hizo gala de su reputación de liberal al criticar los altos costes del trabajo. Hay políticas laborales que conspiran «contra el empleo, bajo el pretexto de proteger a los trabajadores», afirmó. «Eso es demagogia», sentenció el responsable de la OCDE. *
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