LA ECONOMIA CON LOS PIES EN LA TIERRA, IRREGULAR

En 6 años los asentamientos irregulares aumentaron en un 45%

Casi 200 mil uruguayos. Es el resultado del nuevo relevamiento de estas formas de habitar, que se espera sea el puntapié inicial a un nuevo enfoque en las políticas respecto a esta temática que se agrava con el tiempo.

El mismo surge en el marco de un convenio de cooperación interinstitucional entre el Instituto Nacional de Estadística (INE) y el Programa de Integración de Asentamientos Irregulares (PIAI), ahora en la órbita del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medioambiente.

En este sentido se ha llevado a cabo una ampliación a todo el territorio nacional, ya que los anteriores relevamientos abarcaban las localidades de más de diez mil habitantes.

El objetivo es crear un listado único, válido y accesible a todas las organizaciones e instituciones que aborden esta temática para la mejor implementación de las políticas relativas.

Una característica importante en la información elaborada refiere a la utilización de un codificador único para cada asentamiento irregular. Este codificador permite individualizar a cada uno de los 676 asentamientos relevados y, combinado con la localización espacial de los mismos, nos permite a largo plazo unificar la información existente en cada trabajo realizado sobre esta temática.

Tal como se ve en los cuadros, se relevaron en todo el país 676 asentamientos irregulares, de los cuales 412 se ubican en Montevideo y 264 repartidos en el Interior. El 6% de la población total vive en asentamientos irregulares, aproximadamente unas 196.000 personas, y las viviendas son aproximadamente 53.700.

Las implicancias económicas de estos resultados superan y con creces las dimensión meramente habitacional que parece desprenderse de la terminología asentamiento irregular. Estos datos son más bien crudos indicadores de la creciente segmentación social, económica y territorial que fragmenta nuestra sociedad y explica muchas de las otras problemáticas que la manía trata aisladamente. Las literatura más avanzada y avezada en la temática es conteste en señalar que las relaciones entre pobreza y marginalidad conforman una circularidad viciosa, esto es, que no solo las condiciones de pobreza generan marginalidad sino que la marginalidad es a su vez generadora de pobreza. Esta perfecta trampa sociológica interpela a los actores involucrados y a la sociedad toda, y obliga a pensar políticas alternativas a las hasta ahora implementadas.

La verdadera integración social, tiene en la dimensión territorial, y en la respuesta a la pregunta ¿dónde vive la gente?, una forma de medición bien tangible, que a luz de estos resultados es totalmente deficitaria. *

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