Uruguay tiene en Colombia a su principal competidor en la industria de la vestimenta
Para el presidente de la Cámara Industrial de la Vestimenta, Elbio Fuscaldo, se está en un momento «bisagra» y de transición, en un mercado de signado por una continua suba de los costos y las pérdidas de los mercados externos.
Los factores principales que enfrenta la industria en el contexto externo son la desaparición de la cuotificación que China tenía para exportar a Estados Unidos y ahora todas las empresas ponen su mirada en ese gigante asiático.
Para Fuscaldo «nosotros estamos en las antípodas comerciales, en un barrio equivocado» para hacer negocios. La exportación ha caído a unos U$S 60 millones por año.
A esto se suma un hecho no menor: el acuerdo de Libre Comercio entre Estados Unidos y Colombia, que se ha convertido en la nueva cuna de la vestimenta en Latinoamérica, no sólo con una mano de obra barata, sino con tecnología, moda y diseño.
Desde la Cámara de la Industria de la Vestimenta se reconoce que el competidor directo de Uruguay es Colombia y las ventajas que tendrá ahora será inigualables.
Cuando anunció la firma del TLC, el presidente de Colombia, Alvaro Uribe, señaló que un ciudadano le preguntó: «¿Y qué va pasar con los calzados de Bucaramanga, con los textiles y las confecciones? Le dije: el TLC les ayuda, porque inmediatamente les da acceso al mercado de Estados Unidos».
Actualmente Colombia y Estados Unidos tienen un sistema de preferencias que será sustituido por el TLC. Pero ese sistema ya llevó a que la industria de la vestimenta uruguaya se alejara del principal consumidor del mundo.
Desde comienzos de este año, las exportaciones de vestimenta al país del norte son nulas. Mientras que Uruguay debe pagar un arancel de ingreso de 18%, Colombia no paga ni pagará aranceles.
Es por esta razón que el ministro de Industria, Jorge Lepra, señaló en varias ocasiones que el sector textil sería el más afectado si no se firmaba un TLC con Estados Unidos, porque Colombia está a punto de convertirse en su principal competidor de ropa de calidad y a bajo precio.
Si bien se ha constituido un grupo de trabajo para buscar una solución al problema del sector textil, la realidad muestra que los empleados del sector (registrados en BPS) llegan a los 5.000.
En 1970 había unos 26 mil obreros en el sector. En 1985, 15 años después eran 17 mil y hoy se han reducido a unos 5.000 (de manera legal) y unos 2.000 1os que se estiman no están inscriptos en el BPS, y trabajan en pequeños talleres.
Porque si bien la industria textil exporta, gran parte de ella debe de vivir del mercado interno, el cual se ve saturado por ropa que ingresa desde Argentina y en especial desde China.
La subfacturación en el ingreso de mercadería y el contrabando también están afectando al sector.*
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