Comienza a recomponerse el tejido social
El trabajo realizado por las economistas Andrea Vigorito y Verónica Amarante, con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD) analiza la evolución de la pobreza y los ingresos entre 2001 y la primera mitad de este año.
El ingreso de los hogares experimentó una fuerte caída entre 2001 y 2003, producto de la recesión y la posterior eclosión de la crisis de 2002.
Es recién en 2004 que comienza a revertirse la tendencia que se consolida en 2005 y 2006.
Sin embargo, aclaran las especialistas, aún no se han alcanzado los niveles de 2001, esto a pesar de que el ingreso de los hogares ya mostraba un marcado descenso con respecto a los valores de 1998.
Observando la recuperación por regiones del país, la mejora de los ingresos ha sido más pronunciada en el Interior que en la capital del país. Si se compara el primer semestre de 2006 con igual período de 2005, la mejora ha sido 13% para Montevideo y 19% para el interior del país.
Con respecto a los tipos de ingreso, los salarios fueron los que experimentaron los mayores aumentos.
Por su parte las pasividades también se recuperaron, dado que su evolución se encuentra atada al ajuste de salarios.
Evolución de la pobreza
El porcentaje de personas indigentes aumentó considerablemente entre 2001 y 2004, tanto en Montevideo como en el Interior urbano. Pero a partir de 2005 presenta un descenso, que vuelve a verificarse en el primer semestre de 2006. La reducción de la indigencia o pobreza extrema se verifica tanto en Montevideo como en el resto de las localidades urbanas, aunque es de mayor magnitud en la capital. De todas formas, la incidencia de la indigencia sigue siendo considerablemente superior en Montevideo que en el resto del país urbano.
Acortando distancias
Respecto al comportamiento de los niveles de pobreza se evidencia un crecimiento hasta 2004 y un descenso a partir de 2005 hasta los últimos datos recabados que llega casi al 2%, disminución que se verifica para la capital y el Interior.
Sin embargo, los niveles de pobreza, al igual que los de indigencia se sitúan por encima de los niveles anteriores a la crisis.
Aunque al respecto es auspiciante la recuperación de los ingresos que se verifica en los hogares más sumergidos, que en promedio se acercan a la línea de pobreza, disminuyéndose así la brecha, profundidad o nivel de la pobreza.
La desigualdad de ingresos
Al respecto, según el índice Gini, que mide la distancia entre los mayores y los menores ingresos per cápita, si se observan dichos ingresos sin considerar el valor locativo, esto es el monto estimado que el hogar (no arrendatario) debería erogar si alquilara vivienda, no presenta variaciones importantes entre 2005 y 2006, pero registra una concentración importante de ingresos en el interior urbano. Ahora, si se tiene en cuenta dicho valor locativo, la concentración del ingreso per cápita aumenta en todo el país.
Por último, señala el informe que las cifras correspondientes al primer semestre de 2006 en comparación con los años anteriores muestra una caída de la pobreza y en línea con la mejora de los ingresos, el aumento tanto en los niveles de actividad como de empleo, así como la verificada caída del desempleo.
La dinámica de estos indicadores guardan directa relación con la evolución positiva de nuestra economía.
En la caída de los niveles de indigencia y pobreza también inciden los programas sociales que se viene llevando adelante, ya que si bien son exiguos y temporales, en relación a los niveles de ingresos más sumergidos suponen una mejora real de sus ingresos. *
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