Las lluvias y otras novedades mejoraron el clima del mercado
Esa media sanción comenzó a remover la sospecha instalada en el mercado respecto a una dilatoria de la aplicación de la reforma en plazos indefinidos y problemáticos para el cronograma del programa. Paralelamente los trascendidos de la reunión realizada en el Ministerio de Ganadería y Agricultura con las gremiales rurales habría confirmado la impresión que se venía insinuando desde que, el lunes pasado, el Consejo de Ministros no considerara formalmente el «rezago cambiario o adelanto inflacionario». Según los trascendidos, en dicho encuentro tampoco habría prosperado el relanzamiento de la discusión del sobreendeudamiento agropecuario que algunos dirigentes rurales en particular venían impulsando nuevamente. Las lluvias de mediados de semana parecen haber catalizado una reacción positiva en las expectativas del mercado desdibujando el impacto interno de los cambios del entorno con los cuales comenzara la semana.
Dilución del impacto del norte
Pese a que el riesgo país se ha elevado en lo que va de las dos últimas semanas, –el UBI cerró a 219 puntos básicos–, tal desmejoramiento es más imputable al aumento de los precios de los bonos norteamericanos que a la caída de los globales uruguayos. Ayer, un operador del mercado le comentaba a la Separata que algunos corredores aguardaban un mejor resultado del canje cerrado el viernes 27 y, en tanto, un aumento mayor de las cotizaciones de los grandes bonos de concentración, en particular, del que vence en 2006. Sin embargo, el temor que se tenía en el inicio de la semana respecto a cómo iba a impactar en la periferia la caída abrupta del nivel de actividad de la economía norteamericana informada el viernes pasado no se ha verificado. Ya en la reapertura de la semana se conocieron mejoras importantes de los ingresos y gastos de los consumidores norteamericanos que informan que la máquina del consumo estadounidense trabaja a niveles que aún son muy satisfactorios.
Por su parte, la confirmación de la reelección del presidente Lula contribuyó también a que en la periferia cercana el riesgo los efectos del ajuste en el norte se diluyera en el mercado local.
Pero, lo que ha contribuido más a la distensión del enrarecido clima que vivía el mercado en la apertura de la semana ha sido el mantenimiento del precio del petróleo por debajo de los sesenta dólares, con el correlato de una nueva disminución de los precios de los combustibles. Esta disminución de un componente importante de la canasta de precios mayoristas y minoristas ha terminado de atenuar los riesgos inflacionarios que el incremento de algunos precios alimentarios y los salarios estaban recreando. Ello contribuyó para que el BCU pudiera manejar los picos de demanda en pesos con mayor tranquilidad «política».
Estabilidad recompuesta
En tanto, el regulador no debió precipitarse esta semana en la defensa del precio del dólar en un fin de mes que aparecía complejo, y en el cual una mayor desvalorización de la moneda norteamericana hubiera complicado mucho la situación. Alcanzó que los bancos y algunos inversores institucionales recompusieran mínimamente sus posiciones en dólares para que la moneda norteamericana cerrara ayer con cotizaciones al público situadas en extremos de 23.15 y 24.65, comprador y vendedor respectivamente.
Este es el nivel de quince días atrás. *
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