La periferia en el umbral de nuevos riesgos
En Latinoamérica los mercados tomaron nota del dato con escasa capacidad de reacción, dadas las características que tiene el último día de la semana en la mayoría de los mercados emergentes al promediar la jornada. Empero, los indicadores bursátiles dejan abiertas las interrogantes acerca de cómo continuará la película en la apertura de mañana. El Departamento de Comercio anunció que la primera estimación del crecimiento del PIB para el tercer trimestre fue de 1.6% contra el 2.6% que esperaban los analistas consultados por agencia Bloomberg en su última estimación y también inferior a las estimaciones vertidas por la propia Reserva Federal. Cuarenta y ocho horas antes de conocerse el Informe del Departamento de Comercio, a FED había mantenido sus tasas básicas en el 5.25% en un análisis que comprendía su propia estimación de crecimiento para el tercer trimestre: 2%. En tanto ese crecimiento del 1.6% para el tercer trimestre activó todas las preocupaciones acerca de qué es lo que está sucediendo efectivamente en un país cuyas tasas acumulativas anuales de crecimiento en los últimos años superan el 3%, pero que cuya capacidad de generar riqueza ha venido cayendo en los dos últimos trimestres a niveles del 2%, promedios desconocidos en los cuatro últimos años.
Un aterrizaje con impactos extendidos
De hecho, EEUU ha reducido su nivel de actividad más bruscamente de lo planificado y esa constatación se extiende como dato nuevo al resto del mundo, y particularmente a la periferia. El propio sudeste asiático que está creciendo a tasas superiores al 7%, va a instalar la discusión de la caída del nivel de actividad norteamericano como un problema propio, en unas horas, apenas reinicien su actividad laboral. China, Corea y el propio Japón que recién acaba de retomar su crecimiento. En los últimos meses y frente a otra perspectiva de la surgida con los nuevos datos, Paulson y Gutierrez, los ministros del Tesoro y de Comercio han aumentado su participación personal en la discusión comercial con Asía. Ahora la corrección del déficit comercial comenzará a producirse por la disminución de las importaciones pero se sobreentiende que Asia va a corregir a la baja su crecimiento en términos más acelerados que los previstos hasta ahora. En esa perspectiva aparecen riesgos nuevos que desbordan lo estrictamente comercial y se extienden a sistemas financieros muy frágiles para administrar caídas aceleradas del nivel de actividad.
El déficit comercial norteamericano de agosto volvió a elevarse en virtud de un crecimiento de las importaciones superior al 15% contra exportaciones que ahora están haciéndolo levemente por encima del 13%. América Latina se enfrenta a riesgos aún mayores dada la extensión probable de la caída del nivel de actividad norteamericano, multiplicado por sus efectos en las economías cuyas demandas estaban presionando fuertemente al alza los precios de las materias primas alimentarias, energéticas y metálicas de las cuales esencialmente vive el continente.
En suma, la periferia está enfrentada a un riesgo de modificación de los parámetros sobre los cuales ha podido crecer y procesar algunos cambios relevantes en los últimos años.
Hay países con planes de contingencia construidos para estos escenarios con reservas financieras y sistemas de preferencias comerciales que les aseguran garantías mínimas de sustentabilidad. Otros aún no han podido avanzar en ellos o ni siquiera lo han intentado. *
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