EL RIESGO NO DEPENDE SOLO DEL VOLUMEN SINO DE LA ESTRUCTURA DE LA DEUDA

El BID publicó su informe anual sobre progreso económico y social, que lleva el sugestivo nombre "Vivir con deuda"

El informe comienza haciendo referencia al endeudamiento público como un instrumento de política válido pero claro, siempre que se lo utilice con criterio. Justamente, la ausencia de este primordial ingrediente explica buena parte del sobreendeudamiento latinoamericano.

Al respecto el documento del BID señala que la emisión de deuda puede utilizarse tanto para captar recursos para el financiamiento de inversiones, como puede generar graves y duraderos perjuicios, entre ellos volver las economías poco atractivas para la inversión y más proclives a la ocurrencia de crisis financieras, además de tornarlas más propensas a presiones inflacionarias, afectando directamente a las mayorías asalariadas.

Según el BID: «La historia de la deuda soberana no ha exhibido en ninguna parte del mundo, rasgos tan dramáticos como en América Latina y el Caribe», sumándole a la región otra funesta característica que la torna extremadamente vulnerable a los movimientos bruscos de capital, propiciando su inestabilidad.

Estos procesos de dependencia externa de capital y tornados en crónicos endeudamientos no comenzaron hoy, a principio de los años 90 con el «plan Brady» se reconvierte la deuda con bancos internacionales en lo que se conoce como los bonos de los mercados emergentes.

En la actualidad, los bonos Brady han sido sustituidos por otro mecanismo para el financiamiento que hoy se conoce como «deuda soberana». Esta recomposición de la deuda pública es vista por algunos analistas como una manera de acotar los márgenes de incertidumbre respecto de las oscilaciones económicas mundiales.

 

La diversificación de los instrumentos

Al respecto el informe sostiene que la tendencia en la materia implica la diversificación, tanto de las fuentes como de los instrumentos de financiamiento. Nuevamente, esta ventaja relativa está en función de cómo se la utilice. La mayor variedad y complejidad puede atentar contra la eficiencia y la utilización racional de los mismos.

Otro elemento a considerar de la situación actual del mercado para el endeudamiento, refiere a la ampliación de la financiación directa al sector privado a través de títulos de deuda, ya sea en el país de origen como en el exterior. El fenómeno de expansión del mercado de crédito a través de estos mecanismos, permite la disminución del endeudamiento público para financiar actividad propias del sector privado, obligándolo a una mayor y competitividad en la ejecución de los proyectos de inversión.

Así que tanto la diversificación de los instrumentos como su especialización por sector, permite ampliar la gama de posibilidades de acceso a más y mejores fuentes de financiamiento, a las vez que limita el tradicional rol de intermediación que realizaba el Estado en estos flujos financieros.

Este reposicionamiento del Estado supone desarrollar instrumentos de fiscalización y facilitación de las inversiones que han sido escasos en la región.

 

La vulnerabilidad en el tiempo

En los 90 la deuda de la región superaba más de 100% del PIB, disminuyendo 64% durante 1993 1997, llegando a 64% del PIB. Las sucesivas crisis del sudeste asiático en el 97, la rusa del 98, Brasil 99, la argentina en 2001 y la nuestra al otro año desencadenaron un rápido aumento, llegando el endeudamiento al 80% de la deuda durante 1998 2003.

El escenario más actual muestra una reducción de los niveles de endeudamiento, basado en la recuperación económica de la región y en la estrategia de reperfilamiento bajo los criterios anteriormente aludidos, estos es la emisión de bonos en el mercado internacional, en detrimento de los flujos canalizados a través de los organismos multilaterales de crédito, los que vienen siendo duramente cuestionados.

El comportamiento de los niveles de endeudamiento en este corto lapso de tiempo, explicita las fuertes oscilaciones que caracterizan a las economías de la región.

En este sentido el informe del BID plantea tres objetivos para disminuir las vulnerabilidades existentes:

* Establecer controles fundamentales sobre la acumulación de deuda. Para ello es preciso crear un marco de políticas fiscales que garantice que la deuda se mantenga dentro de niveles sostenibles.

* Gestionar adecuadamente el volumen de deuda que se reciba. Esto incluye emplear una combinación de instrumentos de deuda para minimizar la vulnerabilidad a las crisis de deuda y reducir las limitaciones impuestas por la deuda a las políticas monetaria y fiscal, al tiempo que se mantiene el costo del servicio de la deuda en niveles aceptables.

* Mejorar el entorno financiero internacional en el que se toman esas decisiones. Esto requiere reformas del entorno financiero mundial que hagan más seguro el endeudamiento soberano.

 

¿Cómo limitar la acumulación de deuda?

Las reformas deben propender a establecer controles internos a través de procedimientos fiscales más centralizados, para que el endeudamiento se genera en virtud de objetivos racionales y específicos, fundamentalmente en inversión y no gasto.

Al respecto, el paquete de reformas debe contemplar la dimensión política y electoral y regular la tendencia recurrente a la expansión del gasto de dichos períodos, practica de neto corte populista de fuerte arraigo en todas las administraciones pasadas.

 

Medidas de profilaxis

Otro aspecto a considerar son los que refieren a los mecanismos de contagio de los procesos que surgidos en un lugar puntual que luego se expanden regional y mundialmente, para ello establecer regulaciones que corten el circuito de transferencia de estos episodios, aparece como un elemento fundamental para acotar los márgenes de riesgo.

El informe del Banco Interamericano de Desarrollo concluye que la eliminación total del endeudamiento de la región, si bien reduciría totalmente los riesgos asociados, no parece posible en el corto plazo, por ello, a la disminución paulatina debe incorporársele criterios de gestión tendiente a administrar una «deuda segura». Esto supone atender, además del volumen, la estructura o la calidad de la deuda, que vuelva más predecible su evolución aislándola de motivaciones espúreas. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje