Los grandes números continúan cerrando bien pese a que se insinúa un enfriamiento del nivel de actividad
Con lo cual se estaría confirmando que el crecimiento del valor agregado producido por la economía en 2006 no va a descender del crecimiento anualizado que se observó en el año finalizado en junio pasado. La reiteración de los indicadores de anticipación disponibles el de Ceres informado en la edición de ayer incluido- estaba confirmando esta hipótesis de consolidación de la elevada tasa de crecimiento de la economía en su conjunto. Sin embargo, ayer, la publicación de uno de los indicadores de mayor impacto para seguir la evolución de la actividad: el índice de volumen físico industrial y la cantidad de trabajo insumida en los procesos industriales ver en la página siguiente- insinúo un enlentecimiento del crecimiento del volumen físico producido en el sector industrial, y particularmente, una marcada disminución de la productividad laboral. Efectivamente el aumento de la producción física de todo el sector industrial en el promedio anualizado del segundo trimestre del año superaba el 15%, mientras que ya en agosto este aumento anualizado de la producción física industrial había descendido a la mitad. Estas variantes se observan tanto en el área industrial con refinería o sin ella. Además, el informe del INE sugiere una fuerte caída de la productividad salarial en la medida que a diferencia de la irregularidad que se viene observando en el aumento físico de la producción, el aumento de las horas laborales insumidas es sustancialmente mayor y constante. Si se incorporan a esta perspectiva el aumento del costo laboral derivado de la negociación colectiva recién finalizada se pueden comprender las dificultades que comienzan a tener algunos sectores industriales con ponderación elevada del trabajo en sus costos.
Sustentabilidad
Esta disminución del la productividad industrial implícita en el agotamiento de la capacidad ociosa venía siendo advertida en los informes de política monetaria que fundamentaron a partir del segundo trimestre del año la profundización del sesgo contractivo de la política monetaria de la institución. La mayor demanda de trabajo, conjuntamente con la mayor formalización del mercado de trabajo iba a producir tarde o temprano efectos sobre la demanda y los precios. El mantenimiento de la estabilidad ha impedido la acción tradicional de los formadores de precios en circunstancias similares. Afortunadamente la disminución de los precios del combustible y una cierta estabilización de las tasas han contribuido para que la contracción de los medios de pago no fuera aún mayor. La política monetaria ya no tenía mucho margen para continuar administrando la oferta y demanda de pesos sin que el nivel de actividad fuera afectado. Ahora los indicadores de actividad industrial, comienzan a insinuar los problemas esperados. Importa saber que la mitad del crecimiento general del producto en el último año ha sido determinado por esas tasas superiores al 15% en las que venía creciendo la producción de la industria. *
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