Entre Kirchner y Keynes: una idea para reflexionar
Este fondo, dado a conocer hace bien poco, es una cuenta especial del gobierno donde se depositan los excedentes del superávit fiscal.
Estos ahorros, del llamado «fondo anticíclico», están destinados a contrarrestar posibles desequilibrios macroeconómicos y se nutre de los excedentes de la recaudación fiscal.
El gran crecimiento (8%), de la economía del país vecino, muy encima de lo previsto presupuestariamente para el año, ha generado a un incremento de los ingresos fiscales previstos por la administración Kirchner.
La idea de la creación de este fondo, según la publicación argentina, parte de un principio keynesiano que estipula que debe ahorrarse lo máximo posible en tiempos de expansión económica, para justamente, poder contrarrestar posibles desajustes en las dinámicas económicas y disponer de recursos propios para momentos de crisis. Pero, en referencia no tan erudita, parece responder al viejo principio de «guardar para cuando no hay».
Este fondo parece a primera vista compatible, o asimilable a su vez con el principio que establecen los organismos multilaterales de crédito, de mantener superávit fiscales de algunos puntos del producto, para mantener la disciplina y gasto público en niveles sustentables, para no tener que recurrir permanentemente a financiación externa.
El gobierno argentino viene acumulando en dicho fondo anticíclico 300 millones de su moneda en forma mensual.
Esta iniciativa fue una de las últimas del ex ministro Lavagna, que sin embargo no llegó a concretarse durante su gestión, pero fue seguida por sus sucesores.
Según anuncio la ministra de Hacienda argentina Felisa Miceli, ésta cuenta ha comenzado a engrosarse con comodidad, puesto que ya están cubiertos todos los vencimientos financieros por este año.
Esta ortodoxa herramienta, pero con una utilización heterodoxa, parece un detalle no menor y a tener en cuenta. Dentro del amplio y sui generis estilo de conducción e instrumentación de políticas, en casi todos los frentes de la administración kirchnerista, esta parece ser una idea imbuida de previsión y cautela, dos cualidades nada despreciables, más dada la volatilidad que caracteriza los escenarios económicos contemporáneos, donde las condiciones de los mercados fluctúan en rangos y frecuencias de difícil previsión. *
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