En setiembre la inflación acumulada en los doce meses previos recrea la esperanza del cumplimiento de la meta
La volatilidad de los precios de la alimentación sigue siendo muy elevada y, en perspectiva, esta variabilidad de un rubro con una ponderación cercana al 30% en la canasta del consumo, se ha transformado en una preocupación central, mayor a la propia volatilidad de los precios de la energía. En setiembre no hubo aumentos expresivos en el precio de la carne, empero aumentaron fuertemente los lácteos, las frutas y hortalizas. Algunos de ellos: leche entera y descremada (3,89% y 51,12% respectivamente), cebollas (21,4%), tomates (16,52%), acelga (15,63%), mientras la única baja de precios sólo se constata en zapallitos (-15,59%). Se observaron fuertes aumentos en los precios de las naranjas (19,25%) y las manzanas (19,05%). En el curso del mes continuaron pesando los elevados valores del combustible, pese a que ya en setiembre comenzó a advertirse la disminución de los precios de la Electricidad y el Gas. Los rubros de impuestos municipales e incrementos de las reparaciones de la vivienda explican gran parte del resto de los aumentos, al igual que el incremento de los precios de las patentes de autos (5%), boleto de ómnibus local (2,94%), interdepartamental (en el entorno del 4% en el mes). Importa consignar que en setiembre se produjeron dos aumentos del precio del combustible que en suma disminuyeron el costo del rubro en la canasta del consumo del orden del 2,52%.
Las tendencias y las metas programa
El menor incremento inflacionario de setiembre del corriente año, en relación a similar período del año pasado, permitió el descenso del acumulado de la inflación en los doce meses previos descomprimiendo de alguna manera la presión que el riesgo inflacionario trasladaba sobre el regulador y su política monetaria. Efectivamente la inflación anualizada ha descendido al 6,6%, luego de haberse situado el mes pasado en el 6,8%. Dado que la meta programa para el año calendario actual tiene un techo del 6,5%, ya no aparece imposible el cumplimiento de la meta y, en tanto, el sesgo fuertemente contractivo que ha adoptado la política monetaria pudiera tender a distenderse, mejorando la liquidez de plaza expuesta a sobresaltos notorios en las últimas semanas. La continuidad en la tendencia a la caída del precio del petróleo ayer volvió a descender prácticamente un 5% genera una expectativa importante de nuevos ajustes a la baja en los precios de los energéticos, precios que ya acumulan efectos de cascadas sobre áreas significativas de la actividad interna.
Sin embargo, ahora, la tendencia al aumento de los precios de la alimentación, influidos por los nuevos aumentos del precio del ganado en pie, y los efectos que los acuerdos logrados en materia salarial por gremios muy importantes de la actividad privada, comienzan a incidir sobre el mediano y largo plazo de la inflación. Sin embargo la productividad laboral y los precios reales del trabajo, en esa perspectiva de mediano plazo sobre la cual el regulador vigila un eventual desborde de la pauta inflacionaria, están siendo considerables. Los acuerdos salariales alcanzados en la tarde de ayer por dos ramas muy significativas del trabajo nacional metales y producción y transporte de bebida, conjuntamente con comercio estarían arrojando un porcentaje de incrementos bastante más elevado que la pauta gubernamental. *
La política monetaria se ha venido endureciendo y en los dos últimos meses el crecimiento real de los medios de pago de la economía en pesos se ha reducido en más de cuatro puntos porcentuales. Desde setiembre pasado la inflación, siguiendo de cerca el incremento real del dinero, se había elevado en prácticamente cuatro puntos obligando a que la política monetaria instrumentara la estabilización en el orden de los 6,6%-6,80% lograda a partir de marzo pasado, aparentemente. Sin embargo obsérvese la permanencia de la inflación colgada prácticamente del techo de la banda desde el segundo trimestre del año en curso. *
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