LA INFORMACION COMO APORTE A LA DISCUSION MAS CALIFICADA

El país continúa mejorando sus cuentas con el exterior sobre la base del comercio de servicios y la IED

Efectivamente, al término del primer semestre del año, la ganancia de reservas, U$S 615.3 millones en los doce meses previos a junio pasado, resultan de una suma compleja de transacciones de bienes, servicios, renta y capital cuyos resultados insinúan el acceso del país a un equilibrio más sustentable de su sector externo, con la emergencia de rubros de ingresos no usuales en la historia de las cuentas del país con el exterior. En particular, es interesante observar la evolución del comercio de servicios y sus saldos netos, comparados con los desequilibrios del comercio de bienes, y la relevante incidencia que comienza a adquirir el ingreso de inversión externa directa (IED), que si bien tiene en el país una contabilidad difícil de seguir, en el rubro específico de su contabilización, – ver el renglón respectivo en el rubro de la Cuenta Capital en el cuadro adjunto, (otros rubros de IED se contabilizan en el rubro «Errores y omisiones») -, en los doce meses finalizados a junio del corriente año ha ingresado al país una inversión externa directa mayor a los mil millones de dólares.

Pero quizás lo más relevante de las cuentas que trimestralmente cierra el Banco Central y cuyos datos a junio pasado fueron dados a conocer el viernes, tenga que ver con la evolución que está teniendo la cuenta corriente de la balanza de pagos, un rubro de contabilización de los ingresos y egresos del valor agregado que el país compra y vende en sus relaciones usuales con el mundo. Hasta hace muy poco, el análisis de la capacidad de generar y comercializar valor agregado nacional de los países estaba reducido al comercio de bienes y ello daba lugar a eternas discusiones sobre la capacidad de producción de bienes. Esta visión era naturalmente limitada porque excluía del análisis y la discusión de políticas todo lo referente al intercambio de servicios, el rubro de elaboración y comercialización más dinámico en el comercio internacional en los últimos años. En el Uruguay esta discusión fue sistemáticamente subsumida al análisis de la cuenta comercial vinculada al comercio de bienes y específicamente a todo aquello que implicará la legitimación absoluta de lo que sucedía en el comercio de bienes transables, específicamente los provenientes del las cadenas agroindustriales.

 

La cuenta comercial positiva y diferente

Hace unas semanas el Ministro Astori advirtió que no estaba dispuesto a continuar discutiendo el comportamiento comercial del país utilizando sólo uno de los componente, el de bienes, en el análisis de la evolución de la cuentas. Astori estaba aludiendo en su presentación a la recreación de la vieja discusión sobre las implicancias del adelanto inflacionario o retraso cambiario en el aparente desmejoramiento de la competitividad comercial del país.

Esta discusión, de elevado potencial desestabilizador, y utilizada corrientemente por corporaciones y la oposición política de turno, recurre a la sensibilidad que tiene en la ciudadanía la expresión de cualquier desmejoramiento en la cuenta del comercio exterior, medida generalmente por el comercio de bienes.

Efectivamente, en Uruguay ha comenzado a generarse un saldo deficitario del comercio exterior de bienes que tiene múltiples explicaciones, ninguna de ellas en general vinculada a la competitividad cambiaria  ver evolución del tipo de cambio real en la edición de Separata del día de ayer. Empero, la aparición de un saldo negativo de la balanza comercial que al término de junio pasado ya superaba los cien millones de dólares es un disparador recurrente de dicha discusión. Al término de julio, el déficit comercial «de bienes» ha aumentado a los U$S 540 millones, un monto que probablemente no alcance a cubrir en el período el saldo neto positivo del comercio de servicios.

Dicho déficit está muy influido por el aumento del gasto en la adquisición de bienes energéticos y el aumento de las importaciones de bienes de capital. Sin embargo hasta el segundo semestre, la cuenta comercial del país seguía ostentando una dinámica positiva, con un saldo de intercambios acumulado en los últimos doce meses del orden de los U$S 350 millones de dólares, en una línea de crecimiento permanente del saldo superavitario del comercio de servicios.

Más allá del análisis preciso de los componentes de los subtotales que van conformando los equilibrios o desequilibrios coyunturales de las cuentas públicas, importa ir siguiendo este tipo de cuentas con una visión global y contextualizada de la evolución de los indicadores disponibles. *

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